"La
paz no es la ausencia de problemas, sino la capacidad de mantener la serenidad
interior ante ellos." (Bruce Lee)En el mundo profano se siente como una contradicción la
interrelación entre los conceptos Paz, Espiritualidad y Artes Marciales,
específicamente los dos primeros en relación con el tercero, puesto que las
Artes Marciales son disciplinas que tienen su origen en la necesidad de
combatir. Esa oposición entre la búsqueda de la Paz, el camino espiritual y las
Artes Marciales desaparece por completo cuando se logra penetrar y comprender
el verdadero propósito que las preside, que no es otro que dominar el conflicto
interno para no generar un conflicto externo. El verdadero artista marcial -o
guerrero tradicional - no practica para destruir
sino para forjar su propio carácter, disolver el ego y alcanzar un estado
armónico de libertad y armonía mental y espiritual. Al ser capaz de dominar el
miedo y la ira, se reemplaza la violencia por el autoconocimiento y el
autocontrol
Pilares Filosóficos y Espirituales
Las grandes disciplinas de los artistas marciales orientales
se desarrollaron bajo la influencia directa de tres corrientes espirituales
tradicionales fundamentales, ellas son:
·
Budismo: Esta religión que es, al mismo tiempo, una tolerante
doctrina filosófica, aporta la
práctica de la atención plena, algo así
como lo que Occidente hoy denomina mindfulness
y también la doctrina de la meditación en movimiento. Desde el budismo se coge
la idea de que el verdadero enemigo no está afuera, sino en los propios miedos,
traumas mentales, apegos y pasiones descontroladas.
·
Taoísmo: De esta
disciplina toma los conceptos del Yin y el Yang, que es el equilibrio de fuerzas opuestas de la
naturaleza y también el concepto de Wu
Wei que corresponde a la acción sin esfuerzo o fluir con la
naturaleza. Hay Artes Marciales como el Tai Chi, que enseñan a desviar la
fuerza del oponente en lugar de chocar contra ella de manera violenta.
·
El "Do": Corresponde
al Sendero, el Camino. En
disciplinas japonesas y coreanas se usa como sufijo del arte marcial: Karate-Do,
Judo, Taekwondo, Aikido, Esto implica que la práctica del arte marcial ya no es
sólo una técnica guerrera, conocida como Jutsu, sino un auténtico camino de vida, autoconocimiento y evolución
espiritual, dentro disciplinas tradicionales.
·
Los cinco espíritus: Establecen el vínculo entre la
mente y el estado espiritual. En disciplinas tradicionales como el Budo japonés
(karate, judo, aikido), la espiritualidad se manifiesta en cinco estados
mentales de consciencia pura:
- Zanshin (Estado
de alerta): Corresponde a la conexión continua y la vigilancia constante.
Mantener una mente enfocada antes, durante y después de cualquier acción.
-
- Mushin (Mente
sin mente): Corresponde a la habilidad de actuar de manera fluida, sin ser
bloqueado por pensamientos de duda, miedo o enojo.
- Fudoshin (Mente
inamovible): Es la estabilidad emocional y valentía inquebrantable frente a las
adversidades.
- Shoshin (Mente
de principiante): Es la mantención de la humildad y la apertura para seguir
aprendiendo y mejorando permanentemente, sin importar cuánta experiencia se
tenga.
- Senshin (Mente
compasiva): Es espíritu de protección y la búsqueda de la Paz. El verdadero
arte marcial busca evitar el conflicto y sanar, no destruir.
Es por
estas razones y fundamentos que conceptos como respeto, humildad, protección,
autocontrol, perseverancia e integridad, se encuentra en la base de las
verdaderas Artes Marciales tradicionales
¿Cómo puede conducir el combate a una paz interior
verdadera?
Esta una pregunta la hacen a menudo quienes ven en
las Artes Marciales, sólo técnicas de destreza guerrera o, incluso deportiva,
por no comprender el verdadero sentido de suu práctica, sólo se quedan en lo
exterior, sin darse cuenta que entrenamiento riguroso y permanente funciona
como un laboratorio espiritual alquímico a través de mecanismos muy concretos,
tales como:
1.
Disolución del Ego: Al enfrentarse repetidamente a las propias limitaciones, de diversa
índole, tales como el cansancio o a sufrir derrotas en el dojo, que
afectan su orgullo personal, el practicante aprende de manera práctica la
verdadera humildad. Al ir disolviendo el ego, ya irá quedando poco de orgullo
que defender y la necesidad de provocar o responder a agresiones externas también
va desapareciendo.
2.
Control de las emociones bajo Presión: La práctica de mantener la calma mientras alguien
simula un ataque, entrena al sistema nervioso para no reaccionar
instintivamente ante una agresión. Quien logra dominar el miedo y la ira en el
combate físico y pensar cómo debe responder, permite, de manera cada vez más
frecuente y eficiente, replicar esa misma serenidad ante las crisis cotidianas de la vida laboral, familiar o
personal.
1. El "Arte de la Paz"
(Aikido): Fundado
por Morihei Ueshiba
el Aikido es considerado como el ejemplo máximo –no el único- de esta
unificación. Su filosofía dicta que la victoria real consiste en neutralizar la
agresión protegiendo tanto la vida propia como la del atacante, restableciendo,
de ese modo, la armonía del universo.