(por R. de la Sotta)
Hace diez días, Carlos Franz (1959) recibió en Lima el Premio "Bienal de Novela Mario Vargas Llosa", por Si te vieras con mis ojos. "Pensé que no iba a ganar. Había leído las demás obras y me parecían muy buenas, pero finalmente el jurado encontró que en la mía había algún mérito", dijo a El Mercurio. Hispanoamérica se hizo inmediatamente eco de esta victoria que otorgó 100 mil dólares y una estatua de Fernando Szyszlo al escritor chileno.
Si te vieras con mis ojos, su quinta novela, es una ficción histórica centrada en un triángulo amoroso entre personajes reales del siglo XIX: Carmen Arriagada, Juan Mauricio Rugendas y Charles Darwin.



Esta pequeña novela juvenil e infantil, de Segio Gómez, es una obra que permite reflexionar respecto de las cualidades humanas, de aquellas virtudes que nos parecen ideales y que se encarnan en personas reales como algunas de las presentadas en el relato. Del mismo modo, asoman con fuerza algunos de loss peores defectos humanos, como la discriminación, la agresividad y, sobre todo, el despectivo que tenemos con los animales.



No es un misterio para nadie que los programas de estudio oficiales suelen centrarse en los contenidos académicos, los objetivos curriculares, las formas de evaluación y otros varios elementos relativos a los contenidos y su gestión en el aula. También es sabido que cada día es más importante para las instituciones educativas desarrollar acciones e intervenir en las situaciones de convivencia escolar. No hacerlo a tiempo equivale, muchas veces a sanciones por parte de los organismos de control, especialmente el Mineduc; a decisiones judiciales que terminan perjudicando económicamente a los establecimientos educacionales al comprobarse cierta negligencia en el control de una convivencia escolar adecuada o dejación en la intervención de casos de agresividad y, por cierto, también equivale a quedar en el ojo el huracán para la opinión pública que siempre terminará siendo muy crítica al respecto, sin embargo, me pregunto, ¿Alguien ha entregado a las instituciones educativas algún programa de educación emocional que ayude a éstas a enfrentar estos conflictos, potencialmente peligrosos y, que de producirse, acarrearán de seguro las sanciones ya esbozadas más arriba.