Si no tuviera la pasión
envolviendo mi ser,
caminaría por la senda
con mirada opaca y baja.
Quiero ser el corazón
y caldera del tren
que viaja sin desmayo
por todo lugar.
Blog de Educación, Nuevas Tecnologías, Cultura de Paz, Literatura y Artes en general.
envolviendo mi ser,
caminaría por la senda
con mirada opaca y baja.
Quiero ser el corazón
y caldera del tren
que viaja sin desmayo
por todo lugar.
Ángel Faretta nos acerca a un mundo en el que lo repetitivo y rutinario de la vida se ebncarna a cada instante, un mundo del que sólo se puede salir a través de episodios oníricos que son aceptados por los protagonistas sin cuestionamientos ni asombro; como se lee en la novela: "La monotonía es parte de la cultura y hasta de la civilización", donde la sensación de invariabilidad genera una aún más aguda, casi apocalíptica. Aunque las cuatro historias que componen la novela son argumentalmente diferentes, todas coinciden en las ansias de sus protagonistas por salir de un letargo que la vida les ha impuesto casi sin darse cuenta.
Hija de un comandante de la marina de India y de una colega profesora de educación primaria, Kaamya desde muy pequeña gustaba de subir montañas y siempre tuvo el apoyo de su familia.
Con gran esfuerzo, dedicación, preparación y disciplina, Kaamya ha alcanzado las más altas cumbres continentales: Kilimanyaro (África, 2017); Kosciuszko (Australia, 2018); Elbrús (Europa, 2018); Aconcagua (América del Sur, 2020); Denali (América del Norte, 2022); Everest (Asia, 2024) y Vinson (Antártida, 2024),
La Máquina del tiempo es uno de los mejores programas radiales culturales, no sólo de la región, sino del país. Un imperdible cada semana. El 17 de noviembre se transmitió esta interesante entrevista.
Además, en especial esta escritora es una amiga muy querida, compañera en Cien Poetas por la Paz y Madrina Literaria del Liceo Alejandro Gorostiaga.
Un abrazo a ella y, por supuesto, a Álvaro San Martín
¿Qué lecciones le dejó escribir de un hecho personal como el accidente cerebrovascular de su marido?
No había consueloi de ninguna manera y escribir se convirtió en sobrevivencia y búsqueda, me hizo pensar en los hechos, desafiarme a verlos con distancia, buscar el lenguaje más apropiado para transmitir. De esta manera escribí el libro que siempre quise: honesto, crudo y verdadero. Por otro lado, te das cuentas de que la honestidad es incómoda para algunos, pero también te conecta con las pérdidas de muchísimas personas.