Pérez Reverte es un escritor que siempre sorprende con el dinamismo
de sus narraciones, la aventura fluye con talento y verosimilitud,
aunque a veces, lo he dicho antes, sus finales suelen ser inferiores a la factura de la trama. Sin embargo, me he encontrado con esta joyita, una miniatura hermosa de escuálidas 30 páginas, aumentadas por un estudio claramente incluido para dale forma al libro y por unas exquisitas imágenes de un talentoso dibujante.
Todos sabemos lo violenta y triste que fue la conquista de México por
parte de los españoles, cómo los aztecas recibieron con honores a
quienes creían enviados de los dioses, cómo vieron en Cortés al
mismísimo Quetzalcoatl y cómo los españoles traicionaron esa amistad y
confianza que les fue ofrecida.
