martes, 28 de febrero de 2017

Sócrates y su forma de diálogo

Sócrates es uno de los filósofos más grandes de la humanidad. Tan importante es que hasta hoy se divide, la historia de la filosofía, en el periodo pre-socrático y el socrático posterior a su figura y enseñanzas. Es inconcebible la existencia de gigantes del pensamiento como Platón y Aristóteles sin él. También influyó fuertemente en Antístenes, Arístipo, Epícteto y Séneca, este último ya en la época romana. De su talento,  solo sabemos lo que nos dejaron escritos Platón, su discípulo directo, y Aristóteles que, aunque no lo conoció personalmente, lo menciona en varias obras. 


El Banquete es un diálogo platónico que se alza como una de las fuentes más fidedignas sobre la figura de Sócrates. En esta obra, el autor define el objetivo de la actividad socrática como "hacer mejores a los demás". La novedad del modo en que Sócrates afrontó ese reto, y la forma en que se distingue de los sofistas, se basa en el reconocimiento de los límites de nuestro propio conocimiento o, lo que es lo mismo, la conciencia de la propia ignorancia.

De esto se desprende que "conocerse a sí mismo", el mandato grabado en el dintel del templo de Apolo en Delfos, no era para Sócrates una mera cuestión teórica como cualquier otra. Era, antes que nada, el requisito de la propia felicidad. Vale decir, lo que uno puede alcanzar si deseaba tener no solo una vida virtuosa a los ojos propios y de los demás, sino también una vida que valiese la pena ser vivida. Sócrates pensaba que nadie era malo de forma voluntaria y creía (y lo demostró entregando su vida) que era preferible soportar cualquier clase de sufrimiento, antes de hacer daño a otra persona.

Para Sócrates , estas ideas no formaban parte de ningún credo religioso en especial, aunque es sabido que él practicaba el culto órfico (1) y creía en la inmortalidad del alma. Si seguimos a Platón, Sócrates trataba de conseguir que sus interlocutores pensaran siguiendo un procedimiento dialéctico. Un diálogo continuo y sistemático que llevaba a sus interlocutores a  analizarse a sí mismos. Cuando éstos eran autocomplacientes, vanos, pusilánimes, la famosa ironía de Sócrates era devastadora. Con quienes, en cambio, mostraban buenas condiciones de autoanálisis, Sócrates ponía en prácticica el arte de la mayéutica (2), que despertaba una intuición especial para discernir y a Sócrates la posibilidad de extraer de su estudiante los mejores conocimientos y análisis. Sócrates pensaba que de esa manera los formaba para llevarlos a hacer el bien.

La dialéctica socrática constaba, según Aristóteles, de dos fases. El inicio del diálogo lo ponía una pregunta general y luego, la segunda fase, consistía en un diálogo guiado e intencionado a partir de las respuestas a las pregunta general, donde en forma inductiva se distinguían y analizaban ejemplos que eran evaluados en su valor ético y moral como virtuosos o no. Posteriormente, se buscaba un denominador común en esas respuestas y ejemplos y desde allí se extraía una conclusión que definiera el concepto general bajo análisis.

Sócrates pensaba que su método tenía limitaciones (especialmente cuando sus estudiantes no eran capaces de pensar y analizar como él esperaba), pero estaba convencido de que no había otro mejor. Nunca, en todo caso, perdía de vista que la sabiduría se construía en conjunto a través del diálogo y que por ello no estaba radicada en los libros escritos, donde el conocimiento está fijo, sino en el análisis, la conversación y las preguntas y respuestas. Actualmente, el método socrático sigue muy vigente en Educación y hay toda una corriente, denominada Seminarios Socráticos, que es una metodología muy potente para hacer clases, que está disponible para todos los docentes.

Sin lugar a dudas, Sócrates es un nombre superior de nuestra cultura y un referente para la Educación de todos los tiempos.



Notas: 
 (1) Corriente religiosa de la antigua Grecia, relacionada con el mito de Orfeo. Posee elementos comunes a los cultos mistéricos y por eso también se le denomina "misterios órficos". Algunos investigadores señalan que la pertenencia de Sócrates al orfismo pudo haber tenido alguna influencia en su juicio en Atenas, ya que se trataba de una religión propia de ciudades estado habitualmente enemigas de la polis ateniense.

(2) Método socrático consistente en extraer de los propios estudiantes el conocimiento y las reflexiones necesarias, a través de un diálogo guiado e intencionado que los orillara a arribar a conclusiones válidas y tendientes a formarlos moralmente.

prof. Benedicto González Vargas

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