Desde el retorno a la democracia los chilenos
hemos escuchado a sucesivos gobiernos concertacionistas que habrá prioridad por
la cultura. En el caso específico del libro, hubo algún candidato, luego
presidente, que en su campaña prometió eliminar el IVA (1) a los libros. Por
supuesto que luego encontró muchas excusas para no hacerlo. Creo, en todo caso,
que no es el IVA lo que provoca los alarmantes niveles de no lectura en nuestro
país (una vueltecita por el ciberespacio revela que este es un problema
mundial). Creo que el problema pasa por una actitud ante la cultura, ante el
libro, que es visto por amplios sectores como una cosa aburrida y sin interés
comercial.
