
Recientemente leí la novela Inferno, de dan Brown que, como todos saben, es una novela estadounidense muy en la línea de las otras que ha protagonizado el profesor de simbología Robert Langdom, a saber, Ángeles y demonios, El código da Vinci y El símbolo perdido. En esta oportunidad el académico de Harvard -que en cada novela termina siendo una especie Sherlock Holmes que sigue pistas simbólicas donde se mezclan religión y esoterismo- aparece sin saber cómo en un supuesto hospital de la ciudad de Florencia, con amnesia, una herida en la cabeza y siendo acusado del robo de la máscara mortuoria de Dante Alighieri. Como siempre, es acompañado por una hermosa mujer que lo ayuda (aunque en esta novela dicha ayuda no es muy clara) a resolver un misterio vinculado a la simbología del Infierno en La divina comedia, la monumental obra de Dante, en la que el poeta florentino visita precisamente infierno, purgatorio y paraíso.
