La semana pasada nuestras letras perdieron a uno de
los grandes de nuestro país, aunque, lamentablemente, pareciera ser que no era
demasiado conocido por el grueso público. Los amantes de la literatura y el mundo académico, sin embargo, se
conduelen por la muerte del poeta y cronista Alfonso Calderón Squadritto, quien
falleció a la edad 78 años debido a un ataque cardiaco. Su hija, la también
escritora y docente Teresa Calderón ha dicho, con justa razón, que
no sólo Chile ha perdido a un escritor y académico
notable, sino que se ha apagado también una de las voces más talentosas de
Latinoamérica. Su pasión
por la literatura y la docencia lo llevaron a la dirección de una de las más importantes
revistas en la literatura chilena, como Mapocho, a ser director de la
Facultad de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Chile, al cargo
de subdirector de la Biblioteca Nacional, a tener un asiento (el N° 11) en la Academia Chilena de
la Lengua y a alcanzar el Premio Nacional de Literatura en 1998.
