En la madrugada del 27 de febrero un terremoto grado 8,8 asoló la tierra
chilena desde la V Región, de Valparaíso, hasta la X Región, de Los
Lagos. Acto seguido, y como consecuencia de lo anterior, gigantescas
olas provocaron destrucción y dolor a lo largo de la costa centro sur
chilena, donde pueblos enteros fueron destruidos y centenares de
familias lloran aún la pérdida de sus seres queridos, muchos de los
cuales el mar aún no entrega.
