Estimados amigos, quiero compartir con ustedes la experiencia que tuve durante mis vacaciones de invierno. Cuando lo único que quería era salir de clases, se apareció mi directora y me invitó a un curso de aula socrática (también llamado seminario socrático) que la Fundación Mustakis y la Universidad de Los Andes iban a desarrollar los tres primeros días de vacaciones. Sin saber nada de dicho método, mi esposa y yo nos inscribimos y fuimos testigos de cómo la vieja malléutica socrática reverdece en una práctica metodológica altamente significativa, dinámica y útil.
