Hay obras artísticas que superan con mucho los límites e intenciones estéticas que sus autores buscaron, constituyéndose en verdaderos íconos culturales. Si a esto se úne una masiva aceptación, una identificación generalizada con las ideas, conceptos y situaciones que muestra y, además, una suerte de hechos históricos conmovedores, incluso que aún no se han presentado al momento de la creación artística, estamos en presencia de una obra inmortal e inolvidable. Eso creo que ha ocurrido con este tango hermoso y doloroso que es Cambalache.
