(por Paco Galán)
Ray Bradbury escribía Crónicas marcianas en el año 1951. Una obra que, junto a otras del propio autor, como Farenheit 451, se han convertido en clásicos de la ciencia-ficción. No obstante, el lector no debe engañarse, Crónicas marcianas es una novela con un fondo fantástico porque habla de marcianos, viajes espaciales, mares y lunas marcianas y un largo etcétera de ingredientes fantásticos pero está totalmente desprovisto de esa cobertura científica que caracteriza a muchos libros del género y que tal vez esperas cuando comienzas la lectura. Más allá de que sea un defecto, al contrario, justo por eso se hace muy llevadero leer esta obra que en la adolescencia debería ser obligatoria y que en cualquier momento sienta bien.
Bradbury presenta Marte con un aire de western futurista en que los terrícolas se lanzan a la conquista del espacio y la colonización de nuevos planetas. De ahí que el fondo motor de la historia sea la conquista de nuevos territorios y cómo la mano del hombre destruye todo aquello que descubre nuevo ante sus ojos.´







