La metodología de trabajo por proyectos no es
nueva, viene siendo planteada desde mediados del siglo XX y tal vez antes, pero
ahora, gracias a las nuevas tecnologías informáticas (TICs) ha adquirido nuevos
bríos y son cada vez más los docentes que se animan a explorar en esta
experiencia. Para producir la serie de artículos que he estado publicando al
respecto me he encontrado con abundante información teórica, pero muy escasa
evidencia práctica. En cuanto a la pesquisa de modelos para manejo de
información (CMI), salvo el Big 6 y el Gavilán (de origen colombiano), no hay
mucha información en nuestra lengua, por lo que debí traducir -de acuerdo a mis
posibilidades- varios de los modelos presentados. Una de las dificultades que
pueden aparecer en la implementación de esta metodología es que suele tomar más
tiempo que el previsto en los programas de estudio para abordar las unidades
respectivas, porque en general los cálculos horarios que éstas tienen están
medidos con estrategias tradicionales. No son pocos los especialistas que
recomiendan que el Aprendizaje por Proyectos se dosifique dentro del plan de
estudios, constituyéndose en un complemento de los elementos más formales y
sistemáticos del mismo, aunque a partir de los contenidos de éste. No estoy de acuerdo con esa idea, creo que el grave problema de la educación
pasa fundamentalmente porque se da demasiada importancia al plan de estudios
que contiene una selección curricular no siempre demasiado significativa, con
tendencia al academicismo y poca al desarrollo de habilidades, que son
permanentes en el tiempo y utilizables con cualquier contenido.
