El ingeniero forestal de la Universidad de Chile y académico de la Universidad Austral Antonio Lara (65) nunca olvidará el momento en que se enamoró de los alerces. Corría el año 82, y luego de varias caminatas por zonas extensas, en jornadas muy lluviosas por sectores alejados, tuvo sus primeros acercamientos con bosques de esta antigua especie nativa "Entonces lo común era ver explotaciones ilegales, incluso quemas en curso, que daban cuenta de la fuerte destrucción a la que estaban sometidos", recuerda.
La situación de estos bosques, dice, era crítica. Su madera era muy bien pagada y estaba en grave peligro de extinción producto de la tala y de los incendios.