A fines de los 70 fue un guerrillero en el Frente Sandinista de Liberación Nacional, luego, policía en la Nicaragua sandinista y en los 80 se convirtió en detective privado. Por un que no aparecía relevante, descubrió las más oscuras conexiones entre el narcotráfico y el gobierno de Daniel Ortega. Terminó desterrado en Honduras. Pero cuando se entera de que una antigua amante está enferma, el inspector Dolores Morales decide volver a nicaragua: entra clandestinamente para encontrarse con el alzamiento popular que en 2018 puso en jaque al gobierno de Ortega. Ahí arranca Tongolele no sabía bailar, la última novela de Sergio Ramírez (Masatepe, 1942) y la que originó la orden en su contra por el régimen.