(versión de Arturo Devia Jorquera)
-Pásame esa olla, pidió el viejo al niño.
- ¡Hup! no puedo levantarla, porque está muy pesada -se quejó el niño.
-¿Cómo? ¡Eres fuerte, muchacho, haz un nuevo empeño!
-No, no la puedo mover..
-¡Jo, jo, jo! -rió el viejo-
Esto me hace recordar cuando anduve cerca de Valdivia.
-No entiendo, interrumpió el niño.
-Te explico, jovencito..., en mi juventud anduve patiperreando por Valdivia.
