En estas últimas entradas, en las que me he centrado en la poesía, me he referido ya en varias ocasiones al hablante lírico, a quien hemos definido como "la voz que habla en el poema" y advertido que no debe confundirse con el poeta o autor. Esta voz, creada por el autor, es la que nos transmite sus emociones, sentimientos, anhelos, ideas, etados de ánimo, etc. En el poema el hablante se sitúa en una determinada posición respecto del objeto/sujeto lírico y a esa posición es la que llamamos actitud.
Las actitudes líricas son tres:

