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viernes, 11 de marzo de 2022

La herencia de Víktor Frankl

 

(por José Miguel Ibáñez Langlois)


Cargado de años, de bondad y sabiduría, ha muerto Víktor Frankl, el famoso psiquiatra vienés -judío-, cuya obra ha sido calificada como "lo más importante después de los libros de Freud" en su campo. Sólo que él sobrepasa con mucho ese campo, en dirección a la totalidad de la cultura y la antropología y revoluciona así los conceptos clásicos de la misma psicoterapia, mediante una programática apertura hacia la dimensión ética y espiritual del hombre entero. Protagonizan esta renovación científico humanista libros tan leídos como Un psicólogo en el campo de concentración, Psicoanálisis y existencialismoLa idea psicológica del hombre, La presencia ignorada de Dios o El hombre en busca de sentido, por citar sólo los títulos más emblemáticos de su vastísima obra.

miércoles, 25 de julio de 2018

¿Declina la calidad poética?

Cada vez que tengo que enseñar poesía a mis estudiantes -este año me correspondió ver el tema con 8° año básico- lo inicio contándoles la historia de los burros, los osos y las abejas, pero cada vez cuesta más lograr que los estudiantes valoren la poesía. Por otra parte, además, cada vez me cuesta más encontrar buenos poetas entre las generaciones jóvenes que están publicando. Y, claro, lo poco, poquísimo que se publica, no ayuda demasiado a mejorar la calidad.

En cuanto a los lectores en general, me parece, que también se ha perdido el aprecio por la calidad literaria, hoy se toma por excelente lo que antes era apenas un esbozo. Se ha perdido el buen gusto y paladar literario en cuanto a la apreciación poética.

sábado, 10 de junio de 2017

José Miguel Ibáñez Langlois, sacerdote y literato

Durante más de 40 años, el cura Valente fue el temido referente de las letras chilenas. Prácticamente el único representante de la crítica literaria en Chile cuyo juicio era capaz de hundir o levantar a las mayores alturas a un escritor. Desde fuera del mundillo literario, donde muchas veces le ofrecían dinero para comentar bien una obra, pocos sabían que Ignacio Valente, era en realidad el sacerdote José Miguel Ibáñez Langlois, quien junto a su vocación religiosa, ejerce hasta hoy como profesor, teólogo, poeta y crítico literario.

sábado, 10 de octubre de 2015

Ibáñez Langlois:"Yo no dejé de ser sacerdote ni cristiano a la hora de hacer crítica"

Revisando el Diario La Tercera, de hace algunos días, me encuentro con una interesante entrevista firmada por Javier García, al notable poeta, crítico literario, sacerdote y profesor, José Miguel Ibáñez Langlois, quien ha sido un verdadero barómetro de la literatura chilena en los últimos 35 años. Como siempre he sido un admirador de la enorme cultura literaria de Ibáñez y reconozco en él a un verdadero maestro de la crítica literaria, reproduzco in extenso esta entrevista que, tal vez, no todos pudieron leer en el diario impreso y cuya versión digital original pueden encontrar aquí

miércoles, 2 de abril de 2008

La pasión según la poesía

No hay, en la tradición cristiana, un misterio más fecundo que la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Y no podía ser de otra manera, puesto que su sacrificio es la piedra angular de nuestra fe y de él arrancan todas nuestras creencias religiosas y gran parte de las esperanzas de la humanidad.

Y hablar de esperanzas y humanidad es hablar de poesía, ya que la poesía anida en cada uno de los sueños y anhelos del hombre, es esa chispa que luce en sus ojos, ese destello de emoción que nos conmueve. La poesía no estuvo ajena a esa tarde oscura del Gólgota. Estuvo allí, a la sombra del crucificado, en las manchas de sangre impresas en el madero, en la corona de espinas y en el manantial de su costado.

martes, 16 de noviembre de 2004

Al rescate de nuestra poesía

Parece un hecho evidente que Chile es un país de poetas. Nuestra poesía ha alcanzado alturas insospechadas y nos ha regalado ya dos premios Nobel. No obstante, pese a ser un genero tan cultivado, carece de editores y, tal vez, de lectores, por eso es que salvo tres o cuatro nombres que representan el máximo esplendor de nuestra lírica, hemos sido incapaces de retener en nuestra memoria colectiva muchísimos otros cuya valía no podemos desconocer. ¿cuántos podrían mencionar tan solo dos nombres de poetas vivos y en plena vigencia creadora? ¿quién es capaz de referir, aunque sea breves noticias, de un Zurita, un Arteche, un Rafide, un Hahn, un Massone o de nuestro puentealtino Cristián Basso? Eso por solo mencionar a algunos de estos locos soñadores que a fuerza de empeños dan a conocer día a día obras suyas y de otros, que publican con esfuerzo y que muchas veces sus desvelos pasan inadvertidos para los medios de prensa, demasiado entrampados en la crónica roja, en el último escándalo de la nobleza, en los líos de los ídolos televisivos de moda o en las volteretas saltimbanquis de los políticos. Un joven puentealtino de extraordinario futuro acaba de publicar Alalia, su primer libro. obra en extremo bella que a fuerza de imágenes plenas de creatividad desmiente su nombre. Pocos, sin embargo, saben de Cristián Basso. Da vergüenza pensar que los propios reyes de España saben más de él que sus vecinos puentealtinos.