Existe un antiguo libro que ha llamado la atención de bibliófilos, lingüistas, historiadores e investigadores de misterios desde hace ya 106 años: el códice o manuscrito Voynich.
Descubierto en 1912 por el librero Wilfrid Voynich, esta obra de cuidada caligrafía y preciosa ilustración es absolutamente ininteligible. En efecto, nadie sabe en qué idioma está escrito y tampoco es posible identificar de qué tratan las cuidadas imágenes, la mayoría de plantas y arbustos inexistentes en la actualidad (si es que alguna vez existieron).