En verdad los libros para mí
no son libros, son seres vivos. He leído mucho, he leído mi vida entera, desde
que aprendí a leer. Casi diría que no he hecho otra cosa. Los demás pasean, van
al teatro, juegan en las carreras, en el casino, en los garitos o en las casas,
se les ve en las cantinas, en las tertulias, en los banquetes o reuniones, se
casan, se descasan y vuelven a casarse; hacen visitas, reciben visitas, bailan,
cantan, beben, dan exámenes, toman exámenes. Yo he preferido a esas vanidades
la del vivio impune: la lectura. No por figurar ni subir. Por gusto, porque me
causa placer".
