En una vieja mansión de campo, una abuela contaba historias a su nieta, cuentos de hadas que deleitaban su infancia. Cuando ya era una joven de hermoso corazón, la niña fue a cuidar los últimos años de su abuela al viejo castillo. Trabajadora como era, hizo algunos cambios para hermosear el jardín, eliminando una antigua laguna convertida en pantano y plantando jardines y rodeados por piletas con hermosos peces. A la abuela no le gustaron los cambios, pero los aceptó.
Una vieja rana que se hacía llamar reina hablo un día con la joven y le contó una enrevesada historia de magia, traición y engaños que la tenían convertida en batracio. La solución pasaba por robarle a la abuela un cofrecito con cosas que la devolverían a su condición humana original. Las acontecimientos que siguen son muy entretenidos y siempre nos hablan de la lucha entre la bondad y la maldad, el vicio y la virtud.
