Fue en Delfos, en la Antigua Grecia, donde a la entrada del templo consagrado al dios Apolo se leía "conócete a ti mismo". Un mandato de vital importancia para cada uno
de nosotros que si lo cumplimos es capaz de desplegar todas nuestras
potencialidades y que, sin embargo, está lejos de las prioridades
humanas.
Las escuelas
espirituales, algunas comunidades religiosas y algunas órdenes
filosófico-herméticas, como rosacruces, antropósofos y masones, se
esfuerzan por cumplir dicho mandato. Sin embargo, la mayoría lo ignora.
Cuando una persona se conoce y es capaz de reflexionar sobre sí misma,
está en el sendero del autoperfeccionamiento y eso puede darse en
cualquier plano o nivel de conocimiento o actividad.
