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jueves, 6 de abril de 2023

Gólgota, de Miguel Arteche

 

Cristo, cerviz de noche, tu cabeza

al viernes otra vez, de nuevo al muerto

que volverás a ser, cordero abierto

donde la eternidad del clavo empieza.

domingo, 22 de julio de 2012

En recuerdo de Miguel Arteche

El 4 de junio de 1926 había nacido en la sureña, fría y lluviosa ciudad de Nueva Imperial, en la provincia de Cautín, Región de la Araucanía chilena, uno de los más talentosos poetas chilenos de los últimos años: Miguel Arteche Salinas, quien hoy tomó el rumbo del viaje misterioso al que conduce la muerte. Interesado desde niño por la cultura y el humanismo (se encerraba largas horas a leer en la biblioteca privada de su tío, el cura Gonzalo Arteche), estudia Derecho en la Universidad de Chile, aunque no llega a titularse, y Literatura Española en la Universidad de Madrid. De la tierra hispana, raíz ancestral de sus genes, se trae no solo el conocimiento académico de las letras ibéricas, sino que también el amor, pues allá contrae matrimonio con Ximena Garcés, su compañera de siempre, madre de sus siete hijos.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Reeditan Los Altísimos, de Hugo Correa

Me entero por el Diario La Tercera que la Editorial Alfaguara publicará nuevamente Los Altísimos, la estupenda novela de Hugo Correa. A continuación, reproduzco in extenso el artículo del periodista Roberto Careaga C., que en la edición del pasado 3 de noviembre escribió:

 "Hugo Correa y su esposa Ximena Rueda, todavía no terminaban de desayunar cuando Ray Bradbury golpeó a su puerta. Corría 1976 y el escritor chilenos estaba de visita en Los Ángeles, Estados Unidos. El autor de Crónicas Marcianas era un hombre ocupado, pero se hizo un tiempo para ir a saludarlos. Hacía 15 años, Bradbury había tenido otro gesto hacia Correa: lo introdujo al circuito de la ciencia ficción norteamericana. En Chile, en cambio, Correa jamás tuvo padrinos. Ni siquiera tuvo pares. Fue toda una anomalía. En 1951, cuando el criollismo dominaba la literatura chilena, publica Los Altísimos, la angustiante historia sobre un planeta dominado por una avanzada tecnología de ribetes espirituales. 

martes, 16 de noviembre de 2004

Al rescate de nuestra poesía

Parece un hecho evidente que Chile es un país de poetas. Nuestra poesía ha alcanzado alturas insospechadas y nos ha regalado ya dos premios Nobel. No obstante, pese a ser un genero tan cultivado, carece de editores y, tal vez, de lectores, por eso es que salvo tres o cuatro nombres que representan el máximo esplendor de nuestra lírica, hemos sido incapaces de retener en nuestra memoria colectiva muchísimos otros cuya valía no podemos desconocer. ¿cuántos podrían mencionar tan solo dos nombres de poetas vivos y en plena vigencia creadora? ¿quién es capaz de referir, aunque sea breves noticias, de un Zurita, un Arteche, un Rafide, un Hahn, un Massone o de nuestro puentealtino Cristián Basso? Eso por solo mencionar a algunos de estos locos soñadores que a fuerza de empeños dan a conocer día a día obras suyas y de otros, que publican con esfuerzo y que muchas veces sus desvelos pasan inadvertidos para los medios de prensa, demasiado entrampados en la crónica roja, en el último escándalo de la nobleza, en los líos de los ídolos televisivos de moda o en las volteretas saltimbanquis de los políticos. Un joven puentealtino de extraordinario futuro acaba de publicar Alalia, su primer libro. obra en extremo bella que a fuerza de imágenes plenas de creatividad desmiente su nombre. Pocos, sin embargo, saben de Cristián Basso. Da vergüenza pensar que los propios reyes de España saben más de él que sus vecinos puentealtinos.