Después de aceptar, las preguntas se hacían enormes ¿Dónde la llevo a dar su conferencia? ¿A qué costo? ¿Cómo movilizo gente para que vaya? ¿Y la publicidad? ¿Y la amplificación? ¿Y la acogida? ¿Y el ornato del lugar? ¿Y el café para el público? ¿Y el día? ¿Y la hora? Y 20 preguntas más. Respirar hondo, sosegar la ansiedad y empezar a coordinar.

