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viernes, 6 de abril de 2018

Antología de cuentos de amor

Con la intensión de preparar contenido literario narrativo para mis estudiantes de 8° Básico del Colegio Alcántara de los Altos de Peñalolén, preparé la siguiente antología de cuentos que trata de las distintas formas en que se manifiesta el amor.

La antología, de 58 páginas,  incluye 13 cuentos de nueve autores y uno anónimo y espero que sean una agradable e interesante lectura para todos.

¡Espero que les guste!

Para leer el texto, pinche aquí

prof. Benedicto González Vargas

martes, 16 de enero de 2018

Tener libros en casa

Eduardo Enrique Jaime es un pariente cercano, pero más que un pariente es un amigo. Por alguna extraña razón, que no deja de asombrar a su esposa (mi sobrina y amiga, Paola Edith), aunque estemos conversando de cualquier tema relevante o vano, caemos siempre, casi por arte de magia, en los libros. Y hablando de libros se nos pueden pasar muchas horas y aunque no tengo cabal consciencia del asunto, pareciera ser que Paola Edith y Daniela Judith -mi pareja- a menudo se sienten ajenas a tan reiterada conversación. 

martes, 6 de septiembre de 2016

Falleció María Eugenia Rojas, incansable defensora de los derechos de los niños

Me entero, a través de la web de la radio de la Universidad de Chile, que ha fallecido la escritora y defensora de los derechos de los niños, María Eugenia Rojas, a quien tuve el honor de conocer en 2010, cuando tuvo la gentileza de recibirnos a mi hija Helein González Reinhardt y a mí, para una entrevista necesaria para un trabajo escolar.

Fuimos hasta las dependencias de la Fundación Pidee y allí con toda gentileza nos dio el tiempo necesario para la entrevista y para conversar sobre literatura y derechos humanos. Sinceramente siento profundamente esta pérdida.

jueves, 7 de julio de 2016

Recuerdo el día en que dijiste que querías terminar (Ruptura), de Hefu

(de Hefu, Helein González Reinhardt)

Recuerdo el día en que me dijiste que querías terminar. Habían pasado tantos días, tantas semanas y meses. Tantos años. Estabas frente a mí, a mi altura, por una vez en la vida. Nos mirábamos de frente, y tú con tu rostro severo… Dijiste mi nombre, y yo temía lo que iba a seguir después. Tenías una mueca en tu boca, tu boca hermosa. Empezaste a hablar, a explicarlo, evocaste aquellos años, meses, semanas y días. Yo me aferraba a la ilusión, no podía creer lo que estaba pasando. La sangre se me subió hasta la cabeza, me puse roja, mi corazón latía con angustia. Y me aferré, me aferré a tu cuello, te abracé fuerte y no fui capaz de articular palabra. Tú, por primera vez, no respondiste a mi abrazo. Tus brazos colgaban a cada lado de tu cuerpo, y yo incrédula, incrédula insistía en que había un hueco vacío en mi cintura, había un frío, algo faltaba en ese encuentro. Insistía en que esto era incorrecto, irreal, imposible. No quería llorar, pero estaba a punto. Te miré a los ojos con desesperación, tú también parecías estar sufriendo. Te besé con frenesí, tomé tu rostro entre mis manos, te abracé y acerqué todo lo que pude hacia mí. Tú no reaccionabas, más bien intentabas recobrar la distancia. No fui capaz de mirarte a los ojos. Pegué mi mejilla a la tuya y dije “no entiendo”. No entiendo, no entiendo. Decía que no entendía, mientras mi índice se deslizaba por tu cuello, mientras mis lágrimas se deslizaban por mis mejillas y mi pelo. No entiendo, y tomé tu mano. Tu mano tomó la mía, y percibí una fugaz esperanza. No entiendo, y seguía sin ser capaz de mirarte a los ojos. Apoyé mi frente en tu hombro, y empecé a sollozar desconsolada. Tus manos tomaron las mías y me dejaste llorar hasta que terminara. Cuando logré recobrar la compostura, te miré a la cara y seguías con la misma expresión. Nada en ti había cambiado, nada tras tu mirada. 

domingo, 10 de abril de 2011

Tocando el sol

(de Helein González Reinhardt)

Había una vez un bebé con su mamá. El bebé hacía lo posible por tocar el sol, estaba muy ansioso de tocarlo, pero no podría alcanzarlo jamás. Se le ocurrió, entonces, que podía subirse a una escalera, pero tampoco lo tocó. En eso estaba cuando la mamá se dio cuenta de lo que su hijo quería y se asustó mucho porque creía que era muy alto y peligroso pues el niño podía quemarse. El bebé empezó a saltar, pero tampoco logró tocar el sol y el sol estaba muy contento porque el pequeño  no podía llegar hasta él, pues no quería que nadie lo tocara.

Entonces vino una nube a ver al sol y le trajo su almuerzo que eran tallarines. La mamá, en la Tierra, un poco más tranquila, cantaba con un pajarito.

jueves, 23 de septiembre de 2010

María Eugenia Rojas, una mujer ejemplar

Junto con mi hija, quien aparece en la fotografía, conocimos a María Eugenia Rojas un miércoles por la tarde en su sencilla oficina del Pidee, una institución defensora de los derechos humanos, especialmente de los derechos de los niños. Una casa grande y hermosa, con mucha historia de ayuda social y de lucha contra las injusticias. Ella es hija del gran escritor chileno Manuel Rojas, pero su vida personal es un ejemplo de sacrificio y ayuda a los demás.

La contactamos porque Helein —mi hija— debía efectuar un trabajo escolar con un cuento publicado por María Eugenia. Al ahondar un poco en su biografía y en su testimonio, me di cuenta de que estaba ante un personaje clave de los últimos 80 años de la vida cultural y política de Chile. Y, por cierto, fue un privilegio estar con ella y compartir esto a través de Letralia.

miércoles, 7 de diciembre de 2005

Una visita estelar


Casi sin darnos cuenta estamos entregando a Uds. La segunda edición de este poemario que es el fruto del esfuerzo, talento y dedicación de nuestros alumnos. El año pasado, tímidamente, asomó en el horizonte escolar el I Concurso Literario de Poesía, que tuvo más de cincuenta participantes. Este año, con más de ciento treinta trabajos participando, el concurso adquirió un nuevo rostro, un cierto aire que lo va convirtiendo en una tradición y en una necesidad.

Lo bueno de generar tradiciones es que junto con ellas, se crea identidad y compromiso. Restituir la tradición de creación literaria en el Colegio, que tuvo en el pasado tanta importancia, es el objetivo fundamental de este concurso, porque permite abrir puertas a nuestros alumnos. Permite abrirles espacios de expresión artística que son siempre importantes para su desarrollo y formación humana.