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jueves, 10 de febrero de 2022

Tres árboles caídos, de Gabriela Mistral


Tres árboles caídos

quedaron a la orilla del sendero.

El leñador los olvidó, y conversan
apretados de amor, como tres ciegos.

El sol de ocaso pone
su sangre viva en los hendidos leños
¡y se llevan los vientos la fragancia
de su costado abierto!

Uno torcido, tiende
su brazo inmenso y de follaje trémulo
hacia el otro, y sus heridas
como dos ojos son, llenos de ruego.

El leñador los olvidó. La noche
vendrá. Estaré con ellos.

Recibiré en mi corazón sus mansas
resinas. Me serán como de fuego.
¡Y mudos y ceñidos,
nos halle el día en un montón de duelo!

lunes, 4 de marzo de 2019

La poeta del Norte


Nacida en humilde cuna nortina, en pleno sector rural en el Valle de Elqui, Lucila Godoy Alcayaga (1889 – 1957) creció entre los cerros y paisajes casi mágicos de Montegrande. Se hizo maestra de escuela por la necesidad material de tener una forma de ganarse la vida, pero que sirvió para encauzar sus verdaderas pasiones: el amor por la formación de niños y jóvenes y la poesía.

lunes, 24 de diciembre de 2018

Romance del establo en Belén


(de Gabriela Mistral)

Al llegar la medianoche
y romper en llanto el Niño,
las cien bestias despertaron
y el establo se hizo vivo...

y se fueron acercando
y alargaron hasta el Niño
sus cien cuellos, anhelantes
como un bosque sacudido.

sábado, 14 de octubre de 2017

Grandes Maestros de Latinoamérica: Gabriela Mistral


Qué podemos decir de nuestra Gabriela Mistral que no hayamos dicho antes o, en el caso de mis lectores, que no sepan. Pero hoy vuelve a estar en estas páginas porque su figura, su genio y su talento también son parte de la serie Maestros de América Latina, que la Universidad Pedagógica Nacional de Argentina creó para homenajear a ocho grandes docentes latinoamericanos. 

viernes, 12 de junio de 2015

Las cosas que nunca tuve: Gabriela Mistral llevada al teatro


Amo las cosas que nunca tuve
con las otras, que ya no tengo

¿Qué hacen seis mujeres que tienen insomnio y, por lo tanto, la noche se hace larga y deprimente? 

Muchas personas podrían responder cosas tales como ver televisión, leer, escribir, estudiar, jugar solitario, visitar las redes sociales, llamar amigos y amigas para organizar un encuentro, etc. Muy pocas personas nos responderían como las mujeres que aparecen en esta notable pieza teatral: Leer y cantar los poemas de Gabriela Mistral.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Antártico, de Francisco Coloane

En el mundo de la literatura la muerte es un fenómeno relativo. Los personajes mueren por la mano de los autores, pero reviven inmediatamente cuando un lector vuelve a dar inicio al libro.

En cuanto a los omnipotentes escritores, capaces de crear mundos ficticios y de determinar quiénes viven y quiénes mueren en ellos, la muerte es también un fenómeno pasajero. Todos sabemos la historia de Franz Kafka, que murió y ordenó quemar sus obras, cosa que Max Brod, su amigo, ignoró completamente y publicó las obras que convirtieron a Kafka en el gran escritor que es. Vale decir, Kafka nació a la literatura después de su muerte física, lo que ha pasado más de una vez.

jueves, 23 de abril de 2009

Almácigo, de Gabriela Mistral

Han pasado más de cincuenta años desde que Gabriela Mistral dejó este mundo en el cual nunca pareció estar muy cómoda. Su bibliografía, de fama universal, daba cuenta de una nutrida cantidad de páginas, lo que no sabíamos es que había muchas más sin publicar.
A su muerte, su amiga, su secretaria (tal vez su pareja, como parecen indicarlo nuevos documentos), la estadounidense Doris Dana, quedó como albacea universal del enorme legado que nuestra Premio Nobel dejó. Objetos, fotografías, documentos, cartas y poemas inéditos estuvieron medio siglo guardados con todo cuidado y celo, alejados de la mirada de los curiosos y cada vez más distante de sus compatriotas chilenos, puesto que es sabido que Dana deseaba entregar la colección a la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

miércoles, 2 de abril de 2008

La pasión según la poesía

No hay, en la tradición cristiana, un misterio más fecundo que la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Y no podía ser de otra manera, puesto que su sacrificio es la piedra angular de nuestra fe y de él arrancan todas nuestras creencias religiosas y gran parte de las esperanzas de la humanidad.

Y hablar de esperanzas y humanidad es hablar de poesía, ya que la poesía anida en cada uno de los sueños y anhelos del hombre, es esa chispa que luce en sus ojos, ese destello de emoción que nos conmueve. La poesía no estuvo ajena a esa tarde oscura del Gólgota. Estuvo allí, a la sombra del crucificado, en las manchas de sangre impresas en el madero, en la corona de espinas y en el manantial de su costado.

miércoles, 21 de diciembre de 2005

Los ángeles en la poesía chilena



La Navidad es, sin lugar a dudas, la fiesta más hermosa del año, por todas partes renace la esperanza de un mundo mejor y los rostros de nuestros niños se iluminan con la ilusión de un regalo. Árboles navideños y pesebres nos saludan desde las ventanas y vitrinas y desde ellos se asoman decenas de angelitos, esos hermosos seres que, por cierto, también han visitado a nuestros poetas y han dejado su imagen impresa en sus versos.

Violeta Parra, por ejemplo, fue experta en angelitos, claro que los de ella eran niños que el buen Dios llamaba a la Gloria y eso debía ser motivo de alegría porque "malazo es velar con llanto / a tan dichoso angelito / que vuela al cielo infinito / llamado por el Señor".

martes, 13 de abril de 2004

La Reina del Valle de Elqui

"Todas íbamos a ser reinas / de cuatro reinos sobre el mar; / Rosalía con Efigenia / y Lucila con Soledad. / (...) / Lo decíamos embriagadas, / y lo tuvimos por verdad, / que seríamos todas reinas / y llegaríamos al mar".

Estos hermosos versos, por todos conocidos, no fueron, sin embargo, totalmente verdad, porque ni Rosalía, ni Efigenia, ni Soledad llegaron a ser reinas; sólo una lo fue, Lucila, que cruzó cien veces el mar.