A veces es bueno releer viejos clásicos de nuestra literatura
que constituyen estaciones importantes en el desarrollo de nuestras letras. De
la llamada literatura realista - social destaca con nitidez una obra muy
comentada en su época, pero que hoy parece injustamente olvidada en los
anaqueles de las bibliotecas antiguas: me refiero a la Sangre y la esperanza,
de Nicomedes
Guzmán, novela publicada en 1943 y que relata la historia de los obreros
capitalinos por los lejanos años 20.
