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jueves, 6 de abril de 2023

Gólgota, de Miguel Arteche

 

Cristo, cerviz de noche, tu cabeza

al viernes otra vez, de nuevo al muerto

que volverás a ser, cordero abierto

donde la eternidad del clavo empieza.

viernes, 2 de abril de 2021

José de Arimatea

 (por R. Rigoter)


Soy José de Arimatea, miembro del Sanedrín. He sido clandestinamente discípulo de Jesús, ya que el temor a las autoridades religiosas me ha inhibido de manifestarlo públicamente...hasta ahora.

jueves, 18 de abril de 2019

Verso por padecimiento, de Benedicto González Vargas

Tuvo Cristo que sufrir
por nosotros los humanos,
crucificado morir
clavado de pies y manos.

Desde que vino a este mundo
estaba predestinado
Nuestro Señor muy amado
en dejar rastro profundo,
y sin temer ni un segundo
ni por su propio vivir,
su obra quiso seguir
y en la deicida ciudad,
por darnos la Eternidad
tuvo Cristo que sufrir.

viernes, 14 de abril de 2017

Mirando por el tiempo, por la Ley, de Benedicto González Vargas



Está un hombre agonizando,
en un rústico madero,
y su cuerpo está sangrando,
y su sangre es un reguero.
En la frente tiene espinas
ya teñidas de su sangre,
en lo alto, en la colina,
está su cruz para salvarme.

miércoles, 2 de abril de 2008

La pasión según la poesía

No hay, en la tradición cristiana, un misterio más fecundo que la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Y no podía ser de otra manera, puesto que su sacrificio es la piedra angular de nuestra fe y de él arrancan todas nuestras creencias religiosas y gran parte de las esperanzas de la humanidad.

Y hablar de esperanzas y humanidad es hablar de poesía, ya que la poesía anida en cada uno de los sueños y anhelos del hombre, es esa chispa que luce en sus ojos, ese destello de emoción que nos conmueve. La poesía no estuvo ajena a esa tarde oscura del Gólgota. Estuvo allí, a la sombra del crucificado, en las manchas de sangre impresas en el madero, en la corona de espinas y en el manantial de su costado.