Tal vez no nos damos cuenta, pero Chile es un país de himnos. Al fervor y patriotismo con que nuestros seleccionados de fútbol y su hinchada, la ya mundialmente conocida "Marea Roja", entonan el Himno Nacional antes de cada partido, hay que agregar los particulares himnos de cada club de fútbol, entusiastamente cantados cada fin de semana, los himnos que cada colegio y escuela entonan los lunes en la mañana, la famosísima "Si vas para Chile", de Chito Faró, aceptada por todos como nuestro segundo himno nacional. El entusiasta "himno de la Internacional" que la izquierda chilena no olvida en cada miting político. La Dictadura también tuvo un par de himnos, que ya no se escuchan demasiado, por cierto. Tenemos el himno de la Teletón y el himno del Roto Chileno, que es la Canción de Yungay, entonada con sentimiento cada 20 de enero y nuestros soldados desfilan cantando sus himnos donde "Los viejos estandartes", del Ejército, "Brazas a ceñir" de la Marina, "Camarada", de la Fuerza Aérea y "Orden y Patria", de Carabineros compiten en virilidad y gallardía en cada marcha. Hay ciudades con himnos notables, oficiales o populares, como "La joya del Pacífico", de Valparaíso, "El gorro de lana" en Quellón, o el Himno oficial de Arica: "Arica, siempre Arica". Tal vez nos gustan los himnos. Pero hay un himno que no lleva el nombre de tal, pero en esencia se ha convertido en uno. Se trata de una canción emblemática del Año Nuevo en mi país, que nació con ritmo de bolero, pero que debutó como cumbia y de allí a una fama imperecedera que no alcanzó, sin embargo, a su gran autor.
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sábado, 31 de diciembre de 2016
El himno del Año Nuevo
Tal vez no nos damos cuenta, pero Chile es un país de himnos. Al fervor y patriotismo con que nuestros seleccionados de fútbol y su hinchada, la ya mundialmente conocida "Marea Roja", entonan el Himno Nacional antes de cada partido, hay que agregar los particulares himnos de cada club de fútbol, entusiastamente cantados cada fin de semana, los himnos que cada colegio y escuela entonan los lunes en la mañana, la famosísima "Si vas para Chile", de Chito Faró, aceptada por todos como nuestro segundo himno nacional. El entusiasta "himno de la Internacional" que la izquierda chilena no olvida en cada miting político. La Dictadura también tuvo un par de himnos, que ya no se escuchan demasiado, por cierto. Tenemos el himno de la Teletón y el himno del Roto Chileno, que es la Canción de Yungay, entonada con sentimiento cada 20 de enero y nuestros soldados desfilan cantando sus himnos donde "Los viejos estandartes", del Ejército, "Brazas a ceñir" de la Marina, "Camarada", de la Fuerza Aérea y "Orden y Patria", de Carabineros compiten en virilidad y gallardía en cada marcha. Hay ciudades con himnos notables, oficiales o populares, como "La joya del Pacífico", de Valparaíso, "El gorro de lana" en Quellón, o el Himno oficial de Arica: "Arica, siempre Arica". Tal vez nos gustan los himnos. Pero hay un himno que no lleva el nombre de tal, pero en esencia se ha convertido en uno. Se trata de una canción emblemática del Año Nuevo en mi país, que nació con ritmo de bolero, pero que debutó como cumbia y de allí a una fama imperecedera que no alcanzó, sin embargo, a su gran autor.
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