Cuando llega el verano en mi país, junto con el alza de las
temperaturas y los preparativos para las vacaciones de miles de
compatriotas, sabemos que hay un riesgo latente que, lamentablemente,
siempre se hace patente: los incendios forestales.
Los bosques de Chile, que son cientos de miles de hectáreas entre la
IV Región de Coquimbo, en el centro norte del país, y la Isla de Tierra
del Fuego en el Estrecho de Magallanes, no sólo se encuentran con un
clima más seco por la falta de humedad en el ambiente, sino que, además,
se encuentran acechados por la enorme cantidad de basura que los
turistas van dejando abandonada. Indudablemente, las botellas de
plástico y vidrio son las más peligrosas por el más que evidente
potencial de generar fuego en los resecos pastizales.
