A fines de la década del 60 empezó a destacar como novelista una
escritora francesa que hasta el momento de la publicación de su primer
libro, dedicaba sus esfuerzos profesionales a su labor de periodista en
medios tan importantes como Le Monde, Fígaro, Revue du Paris y la Publishers Weekly de Estados Unidos. Se alababa de ella su estilo elegante y su versatilidad para crear novelas siempre de tema diferente, casi sin puntos de conexión entre ellas. Desde hace muchos años estaba en mi biblioteca un volumen de su novela El Sacrificio, según me parece, regalo
de un tío hará ya unos 25 años. Los libros tienen una paciencia
encomiable y éste esperó pacientemente en los anaqueles dedicados a Literatura francesa durante un cuarto de siglo. Hace pocos días le llegó su turno.
