En el mundo profano se siente como una contradicción la interrelación entre los conceptos Paz, Espiritualidad y Artes Marciales, específicamente los dos primeros en relación con el tercero, puesto que las Artes Marciales son disciplinas que tienen su origen en la necesidad de combatir. Esa oposición entre la búsqueda de la Paz, el camino espiritual y las Artes Marciales desaparece por completo cuando se logra penetrar y comprender el verdadero propósito que las preside, que no es otro que dominar el conflicto interno para no generar un conflicto externo. El verdadero artista marcial -o guerrero tradicional [1]- no practica para destruir sino para forjar su propio carácter, disolver el ego y alcanzar un estado armónico de libertad y armonía mental y espiritual. Al ser capaz de dominar el miedo y la ira, se reemplaza la violencia por el autoconocimiento y el autocontrol
Pilares Filosóficos y Espirituales
Las grandes disciplinas de los artistas marciales orientales se desarrollaron bajo la influencia directa de tres corrientes espirituales tradicionales fundamentales, ellas son:
· Budismo: Esta religión que es, al mismo tiempo, una tolerante doctrina filosófica, aporta la práctica de la atención plena, algo así como lo que Occidente hoy denomina mindfulness y también la doctrina de la meditación en movimiento. Desde el budismo se coge la idea de que el verdadero enemigo no está afuera, sino en los propios miedos, traumas mentales, apegos y pasiones descontroladas.
· Taoísmo: De esta disciplina toma los conceptos del Yin y el Yang, que es el equilibrio de fuerzas opuestas de la naturaleza y también el concepto de Wu Wei que corresponde a la acción sin esfuerzo o fluir con la naturaleza. Hay Artes Marciales como el Tai Chi, que enseñan a desviar la fuerza del oponente en lugar de chocar contra ella de manera violenta.
· El "Do": Corresponde al Sendero, el Camino. En disciplinas japonesas y coreanas se usa como sufijo del arte marcial: Karate-Do, Judo, Taekwondo, Aikido, Esto implica que la práctica del arte marcial ya no es sólo una técnica guerrera, conocida como Jutsu, sino un auténtico camino de vida, autoconocimiento y evolución espiritual, dentro disciplinas tradicionales.
· Los cinco espíritus: Establecen el vínculo entre la mente y el estado espiritual. En disciplinas tradicionales como el Budo japonés (karate, judo, aikido), la espiritualidad se manifiesta en cinco estados mentales de consciencia pura:
- Zanshin (Estado de alerta): Corresponde a la conexión continua y la vigilancia constante. Mantener una mente enfocada antes, durante y después de cualquier acción.
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- Mushin (Mente sin mente): Corresponde a la habilidad de actuar de manera fluida, sin ser bloqueado por pensamientos de duda, miedo o enojo.
- Fudoshin (Mente inamovible): Es la estabilidad emocional y valentía inquebrantable frente a las adversidades.
- Shoshin (Mente de principiante): Es la mantención de la humildad y la apertura para seguir aprendiendo y mejorando permanentemente, sin importar cuánta experiencia se tenga.
- Senshin (Mente compasiva): Es espíritu de protección y la búsqueda de la Paz. El verdadero arte marcial busca evitar el conflicto y sanar, no destruir.
Es por estas razones y fundamentos que conceptos como respeto, humildad, protección, autocontrol, perseverancia e integridad, se encuentra en la base de las verdaderas Artes Marciales tradicionales
¿Cómo puede conducir el combate a una paz interior verdadera?
Esta una pregunta la hacen a menudo quienes ven en las Artes Marciales, sólo técnicas de destreza guerrera o, incluso deportiva, por no comprender el verdadero sentido de suu práctica, sólo se quedan en lo exterior, sin darse cuenta que entrenamiento riguroso y permanente funciona como un laboratorio espiritual alquímico a través de mecanismos muy concretos, tales como:
1. Disolución del Ego: Al enfrentarse repetidamente a las propias limitaciones, de diversa índole, tales como el cansancio o a sufrir derrotas en el dojo, que afectan su orgullo personal, el practicante aprende de manera práctica la verdadera humildad. Al ir disolviendo el ego, ya irá quedando poco de orgullo que defender y la necesidad de provocar o responder a agresiones externas también va desapareciendo.
2. Control de las emociones bajo Presión: La práctica de mantener la calma mientras alguien simula un ataque, entrena al sistema nervioso para no reaccionar instintivamente ante una agresión. Quien logra dominar el miedo y la ira en el combate físico y pensar cómo debe responder, permite, de manera cada vez más frecuente y eficiente, replicar esa misma serenidad ante las crisis cotidianas de la vida laboral, familiar o personal.
1. El "Arte de la Paz" (Aikido): Fundado por Morihei Ueshiba [2] el Aikido es considerado como el ejemplo máximo –no el único- de esta unificación. Su filosofía dicta que la victoria real consiste en neutralizar la agresión protegiendo tanto la vida propia como la del atacante, restableciendo, de ese modo, la armonía del universo.
[1] Entendemos la palabra Tradición como aquella transmisión ininterrumpida de la sabiduría ancestral, universal y espiritual que revela las leyes del cosmos y del ser humano. Busca alcanzar la transmutación interior del inicado buscando su despertar espiritual a través de símbolos y prácticas
[2] Artista marcial japonés (1883 1969), fundador del Aikido.
prof. Benedicto González Vargas
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