miércoles, 20 de marzo de 2013

El canario polaco, de Sergio Gómez

Los ratones no me gustan nada. Siempre he pensado que ellos,por alguna extraña razón (de seguro no muy santa) han pagado a ciertos dibujantes y escritores para que les hagan una estupenda campaña publicitaria, haciéndolos ver como amigables, simpáticos, confiables, etc. Por el contrario, creo que a los zorros y a los lobos les ha faltado dicho marketing. ¿Qué tiene esto que ver con el libro que comento? Nada. O tal vez algo, porque la historia del canario polaco la conocemos por boca de un ratón. En efecto, un anciano ratón francés que llegó a avecindarse al sur de Chile en compañía de su ama, una joven francesa de origen judío a quien la guerra le devastó la familia, el corazón, la inocencia, pero no las ganas de luchar.


En efecto, una humilde familia compuesta por una niña llamada Anne, una abnegada madre y un padre escritor de cuentos infantiles se ven llevados a la desesperanza por ser judíos en tiempos de la II Guerra Mundial. Poco antes de ser atrapados por los nazis, el padre había llevado a casa un canario mudo, que no cantaba, él decía que se trataba de un canario polaco. Fue en la vieja buhardilla de la casa donde el ratón, la niña, el canario y las muñecas se hacían compañía. Más tarde, cuando ya habían sido trasladados a algunas prisiones, rumbo a Polonia, a los horribles campos de concentración de ese pais, el canario desplegaba sus mejores cantos, para alegrar a la niña e infundir esperanza a los desdichados. No diré como la niña logra escapar y encontrar a  una persona que la cuida, proteje y  ama en medio de la brutalidad de la guerra, pero cuando la ocupación de Francia  termina y cuando su benefactora ya no está más, ella debe emprender el difícil camino de una vida sola, alejada de sus padres a quienes nunca volvió a ver. El canario siempre la acompaña, también la rata; pero en el último momento, al embarcarse para América, el canario le entrega su último canto y decide quedarse en Europa. Quiero creer que esa decisión fue para seguir acompañando a esos padres lejos del hogar y de su hija.

La historia nos lleva hasta las orillas del Lago Llanquihue, al sur de Chile, donde una colonia de ratones escucha a la anciana rata contar estas historias de guerra sin comprender cabalmente su significado y dudando de la veracidad y hasta de la mental del anciano lider roedor.

Novela sencilla, pero profundamente emotiva que Sergio Gómez nos entrega para hacernos reflexionar, junto a nuestros niños (el público al que el autor ha dedicado tantos esfuerzos) respecto de la estulticia de la guerra y a la sinrazón de perseguir a la gente por razones étnicas o ideológicas. El canario polaco es una hermosa historia que, me consta, les encanta a  los niños, la leen con emoción, la comentan con gusto y quedan ensimismados unos minutos tras cerrar el libro imaginando a este canario mudo, que resulta tan excelente cantor y que es la bandera de la libertad y la esperanza en medio de la aflicción de quienes han perdido  
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prof. Benedicto González Vargas

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