domingo, 13 de septiembre de 2026

El legado del maestro, por Luis Beltrán Echeverría

 Como comenté hace unos meses atrás en un artículo en esta misma página, recibí de regalo la obra El legado del maestro, del poeta y artista marcial Luis Beltrán Echeverría.

Este libro, que agradezco haber recibido, es una obra híbrida que transita por géneros extra literarios como son la autobiografía, la historia institucional, la crónica, la divulgación, la espiritualidad, las técnicas de salud holísticas y algunos más propiamente literarios, como la poesía y los aforismos.

Desde este punto de partida, la obra es de difícil clasificación temática, cualquier bibliotecario que no se quede sólo en el título, sino que explore con de3tención en las páginas del libro, tendrá severas dificultades para clasificarlo, pues el libro carece de un hilo conductor que no sea la experiencia y los recuerdos -nunca estrictamente cronológicos- del autor.

Desde esa perspectiva, puedo afirmar que es un muy libro de divulgación respecto de las Artes Marciales y, específicamente, del estilo japonés Shotokan, con bastante información y explicaciones de esta particular arte marcial nacida en el Imperio japonés, junto con los vientos de la II Guerra Mundial  y su posterior implementación en Chile, a través de diversos maestros y la Escuela Amateratsu Kan, fundada por el autor. Desde el punto de vista formal, en este ámbito, es un buen texto expositivo que va mezclando acertadamente algunos elementos del texto argumentativo.

En cuanto a la vistazo de técnicas medicinales alternativas como el Reiki, la Musicoterapia, la Axupuntura y la Aromaterapia, entre otras, no pasa de ser un listado carente de profundidad y que no aporta al texto ni para divulgar estas prácticas de salud holística, ni para comentarlas o exaltar su efectividad. Más bien parece ser una forma poco elegante de decir: "Yo también sé de esto". Lo mismo pasa con esbozos de espiritualidad New Age mencionados al pasar, como los Maestros Ascendidos, los ángeles, etc.

Como autobiografía, el libro selecciona momentos que para el autor son importante, aunque omite otros que para el lector podrían serlo, poe ejemplo, la vinculación y ensamblaje que el protagonista hace entre la espiritualidad oriental que sostiene a las Artes Marciales y su refrendada espiritualidad cristiana, apuntada en varios libros anteriores del autor o, por otra parte, su paso por la política o su mirada respecto de ella, que queda mencionada sólo tangencialmente al referirse a su oposición a la dictadura militar chilena, sin aportar más antecedentes que hablarían un poco más respecto de su compromiso social a partir de una especial mirada política que no puede deducirse ás allá que en términos bastante gruesos.

Respecto de la Historia Institucional, género menor dentro de la Historiografía, también el autor decide hacer una selección respecto de la vida institucional de la escuela Amaterasu Kan, que es la propia, la que fundó, pero sin dejar muy en claro en qué se diferencia de otras y cuál es el aporte específico en el área de las Artes Marciales y la Espiritualidad que la sostiene.

Un acierto, sin embargo, me parece que es la inclusión de diversos aforismos japoneses que evidencian la profunda filosofía que subyace en las Artes Marciales, la trascendente espiritualidad de ellas que  aparece como soporte y esencia de la práctica y transmisión de las técnicas del Kárate.

En cuanto a la poesía, que es la otra gran vertiente literaria del autor y que ya comentáramos en el artículo mencionado más arriba, apenas sí se aparece en el poema anuqueupe y que queda completamente descontextualizado, por más que el autor hace un esfuerzo por incorporarlo en el relato, pero queda como un pegoteo poco afortunado que no aporta al libro en general y desmerece en parte al poema en particular. Mejor logro, en este sentido, es el poema El legado del Maestro, que queda bien inserto y es coherente con la obra en general.

Pareciera ser que este libro nace de dos o tres vertientes distintas que bien hubieran podido ser tres libros autónomos que por alguna razón el autor decide juntar en uno solo sin lograr consolidar ninguno de ellos. Por cierto que esta es una apreciación personal que podría estar muy errada, pero la impresión que deja la lectura del texto es que se han juntado dentro de un mismo libro, escritos que merecían ir por carriles distintos.

Finalmente -y aclaro que esta es una apreciación personalísima que puede quedar perfectamente fuera de la evaluación de esta obra- es que, en lo personal, me provoca una distancia inicial un libro que se titula El legado del maestro y que se refiere al mismo autor. Hay pocos ejemplos y ciertamente rehúyo de ellos, de libros en que el propio autor con toda seriedad y convicción se autodenomina  "maestro" y exalta su propio legado. Cabe señalar que sobre el llamado "legado", he visto a más políticos de todos los colores autoexaltándose con el propio legado (para no perder votos en próximas elecciones)  que a escritores, humanistas y espiritualistas en general que más bien se arriman a la humildad que a la autoexaltación, como el propio autor lo menciona al escribir: "Un verdadero Masetro siempre está aprendiendo y es humilde"  y este otro consejo: "La soberbia y el orgullo conducen a una triste soledad".

En conclusión, distingo en la obra al menos tres vertientes distintas que comprendo y alabo que se unan en una misma persona, como son las Artes Marciales, la espiritualidad holística -que incluye prácticas de sanación alternativa- y la autobiografía. Respeto el intento de aunarlas en un solo libro, pero el resultado es un híbrido inclasificable y que nos va llevando a través de saltos temáticos que, al final, no dejan la sensación de estar ante un texto completamente acabado.

No obstante, siempre es interesante la lectura de un libro que busca mostrar las inquietudes principales que presiden y guían la vida de un destacado escritor y artista marcial. 

prof. Benedicto González Vargas

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