
Juan Antonio Massone, fervoroso creyente de la palabra hecha verso, por segundo año consecutivo apuesta a la juventud, editando una antología de poesía y cuento que lleva por nombre Le doy mi palabra, para el sello editorial de la Universidad Católica Blas Cañas (1). Sin olvidar nuestros grandes valores, rescata en otra obra los versos del inolvidable Óscar Castro.
¿Y Arteche? su Fénix de madrugada emprende ya alturas que son capaces de elevarnos espiritualmente si tan solo nos decidiéramos a abrir sus páginas y a dejarnos llevar por lo mejor de nosotros, que está siempre abierto y dispuesto a la poesía. Floridor Pérez es otro grande. Memorias de un condenado a amarte espera, con la paciencia que solo tienen los libros, que nos acerquemos a su encanto.
Lorenzo Aillapán, Leonel Lienlaf y Elicura Chihuailaf nos hablan con la voz ancestral de su raza, que es la nuestra, ¿pero cuántos la escuchan? Ibáñez Langlois, Jorge Teiller, Tomás Harris, Andrés Morales, Gonzalo Rojas y hasta Eduardo Peralta nos ofrecen en libros frescos su palabra poética. Roque Esteban Scarpa ha cumplido ochenta años sin la zalagarda innecesaria para un poeta de alto vuelto. lo decimos sin temor: la poesía chilena es mucho más que Nicanor Parra, cuyo aporte es innegable, pero que es solo una propuesta más entre muchas otras interesantísimas y válidas. Merecidos tiene todos los homenajes que le han hecho, pero mejor sería que sus miles de seguidores penetren en la profundidad de sus versos más logrados y se sacudan el chiste y el artefacto ingenioso, pero superficial.
Mientras tanto, Matías Rafide hacía poesía en Egipto y Zurita, en Italia. Da pena ver a nuestros jóvenes tan desprovistos del alimento espiritual que solo puede dar la poesía, comentando los últimos capítulos de una telenovela que no resiste el menor análisis estético y que tan poco deja nada, pues a los dos meses la olvidan fácilmente; lo que explica que los guiones se repitan una y otra vez.
Rescatar nuestra poesía es rescatar nuestra propia alma, La parte más difícil ya está hecha: tenemos grandes creadores, faltan espíritus valientes capaces de romper el círculo vicioso y entrar en esos versos que, les aseguro, no les defraudarán.
prof. Benedicto González Vargas
publicado originalmente en el periódico El Coirón cordillerano, Puente Alto, 8 de octubre de 1994.
Cristián Basso, dice:
ResponderEliminar16 noviembre 2004
Cuando uno lee estas palabras, queda nada más que recibirlas con gratitud. Me encantará seguir leyendo sus artículos. Lo invito a concoer mi blog: www.cristianbasso.blogspot.com Saludos cordiales.
prof. Benedicto González Vargas, dice:
Eliminar17 noviembre 2004
Hola, Cristián, gusto de saber de ti después de tantos años que no te veo. Un abrazo a la distancia, Benedicto