martes, 2 de agosto de 2011

Bajo la tienda, de Daniel Riquelme

He hecho una relectura de un clásico de la Guerra del Pacífico, he descubierto en ella varias cosas: En primer término, que no es una colección de cuentos como ha sido presentada en muchas oportunidades, sino que son crónicas de guerra, despachos vívidos desde  la campaña, relatos de un corresponsal de guerra que narra hechos reales y no invenciones literarias de un escritor que se basa en tales hechos. Digo esto porque recuerdo nítidamente que en los libros escolares el relato llamado El perro del regimiento era presentado como un cuento que formaba parte de un libro de cuentos.


Lo segundo que he descubierto, es que hay muchas historias llenas de historias, me explico, los relatos abren un amplio abanico de historias, algunas se desarrollan plenamente, otras quedan esbozadas, pero todas en su conjunto configuran una interesante muestra de lo que fue la campaña de Lima durante la Guerra del 79, que enfrentó a Chile contra Perú y Bolivia.

Lo tercero que descubrí fue a muchos personajes reales, de esos que uno lee en los libros de historia y encuentra en gloriosas estatuas por las avenidas, reflejados en su condición humana. Que se diga que el general Baquedano no sabía más de estrategia militar que sus pares peruanos y bolivianos y que éstos lo trataban de mula, no es algo que se repita cotidianamente. Saber que el gran médico Ramón Allende Padín, "el Rojo", se vio metido en el lodo hasta las rodillas empujando una carreta ambulancia o que los héroes Thomson y Condell estaban disgustados a la muerte del primero, nos habla de personas que vivieron igual que nosotros, con defectos y virtudes,  y ello los acerca aún más a nuestra admiración y recuerdo.

Leer los relatos de Daniel Riquelme sigue siendo hoy, como ayer, una delicia. Habrá que entender sus giros idiomáticos propios de la época (1909) y la indisimulada admiración por las glorias del ejército chileno, lo que es muy explicable por la doble razón de haber estado en la campaña y de ser hermano del héroe naval Ernesto Riquelme, guardiamarina de la Esmeralda.

Sin lugar a dudas es un libro clásico de nuestras letras, a la intencionalidad informativa del escritor  se unen, de manera perfecta, un talento literario innegable e historias con un alto valor histórico y humano. Vale la pena leerlo nuevamente.

prof. Benedicto Andrés González Vargas

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