martes, 11 de mayo de 2021

San Jorge y el dragón

Según la tradición cristiana San Jorge nació a finales del siglo II en la región de Capadocia, actualmente en territorio turco y por entonces parte del Imperio Romano. Fue hijo de Geroncio, oficial del ejército imperial, y de Policromía; siendo muy joven se hizo soldado como su padre e ingresó en el séquito del emperador Diocleciano, donde acabó siendo uno de sus guardias personales.

Valiente en las batallas y fiel a su Emperador, pero sin abandonar nunca su fe cristiana, su acción heroica más célebre fue matar con su espada a un terrible dragón que atemorizaba a una ciudad.

En dicho lugar, un reino dependiente de Roma, un dragón tenía atemorizados a los habitantes. Estas pobres gentes mantenían a la bestia entregándole a diario dos corderos para saciar su hambre. Pero los animales pronto escasearon y, en su lugar, se decidió mandar por sorteo a una persona cada vez. Un día la mala fortuna le tocó a la princesa, pero Jorge, al enterarse, acudió a rescatarla blandiendo la espada a lomos de su caballo y mató al dragón de una sola estocada, justo cuando estaba por devorar a la princesa. De la sangre del monstruo muerto brotó una rosa que el héroe regaló a la hija del rey.

Toda esa ciudad se convirtió, entonces, al cristianismo.

Siguió luego su brillante labor como soldado romano, sin embargo, en el año 303 la situación cambió radicalmente, el emperador Diocleciano, que odiaba a los cristianos, puso en marcha una durísima y violenta persecución contra la comunidad cristiana en auge, y ordenó a Jorge apostatar, o sea, renunciar a su fe en Cristo.

Jorge, cristiano confeso, rehusó renunciar a su fe. El Emperador, que le tenía respeto, pero que no toleraba que no se le obedeciera, le dio una última oportunidad llevándolo a un templo donde estaban las estatuas de los dioses romanos, para ver si Jorge se arrepentía de su decisión y adoraba a esos dioses. Al entrar Jorge al templo, las estatuas se derrumbaron destruyéndose. Diocleciano lo condenó a muerte por decapitación.

La fecha de la ejecución fue el 23 de abril, cuando el mártir contaba poco más de treinta años.

La valiente historia de San Jorge se extendió por el Imperio romano y con el tiempo, a todo el continente europeo. Fue el papa Gelasio I quien en 494 lo canonizó. Durante la Edad Media, en el siglo IX, Jorge se convierte en el ejemplo de los caballeros andantes y por eso varios países y ciudades lo tienen por patrono, entre ellos, Inglaterra, Portugal, Bulgaria, Ucrania, Etiopía, Rusia, Serbia, Montenegro y Georgia (que lleva su nombre). Entre las regiones que lo veneran se encuentran Cataluña, Vasconia, Aragón, Génova, Durango en México y muchos otros lugares. Podríamos decir que San Jorge es también una de las fiestas de enamorados, puesto que en muchos países aún se conserva la tradición de que el día de San Jorge se regala una rosa a la persona que uno ama.

Tengo una versión didáctica, con actividades escolares de este texto, que puede visualizarse pinchando acá.

prof. Benedicto González Vargas

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