
El paisaje siempre está presente en su obra, ya sea como telón de fondo de un hecho amoroso ("¿Recuerdas, amada mía? / ¿Recuerdas esa mañana / cuando juntos recorrimos / la alameda solitaria? / con el rumor de las hojas / que el viento arremolinaba, / dulcemente confundíanse / tus amorosas palabras") o bien como motivo central del poema ("Por el camino interminable / la pesada carreta fue alejándose... / Sobre los campos de maduro trigo / flameaba el sol alegremente, y era / como fiesta de luz el áureo brillo / de las fecundas sementeras. / lejos, / gemían tristemente los chirridos / de la carreta en marcha...").
Pero, indudablemente, sus versos más logrados son los de amor: "Me sabes tuyo, te recuerdo mía. / Somos el hombre y la mujer. / Conscientes de ser nuestros nos miramos / en el sereno atardecer. / Son del color del agua tus pupilas / del color del agua del mar. / Desnuda, en ella se sumerge mi alma, / con ser de amor y eternidad".
Entre las muchas inquietudes de Magallanes Moure podemos mencionar la pintura, ya que fue crítico de arte y pintor aficionado. Fue también periodista y político, llegando a ser regidor y alcalde de San Bernardo; de ese período como edil vale la pena recordar su constante apoyo a la cultura, no fue casualidad que Augusto D'Halmar y Fernando Santiván fundaran su "Colonia Tolstoyana" precisamente en San Bernardo y en aquellos años.
La crítica literaria reconoce en Manuel Magallanes a un poeta de alto valor artístico cuya producción es de nivel parejo, ya que no decayó a lo largo de su obra, pero como nuestra poesía tiene altísmas cumbres, a juicio de muchos, Magallanes Moure no alcanzó los sitiales más altos, no obstante ser pieza imprescindible en la historia de la poesía chilena.
Nosotros, en estas páginas, hemos querido recordar a este gran poeta olvidado —otro más— y lo hacemos con lo más destacado, sus versos: "A la caída del sol, / en la playa inmensa y sola / tu alma se entregó a mi alma / tu boca se dio a mi boca".
Para terminar, volvamos a esa "Alma mía" inicial: "Esta mujer es como aquella / todas son fuente de dolor. / Alma mía, la vida es bella / pero es más bella sin amor. / Y mi alma dijo: En mi embeleso / oí tu voz como un cantar. / ¿Sabes? Soñaba con un beso / robado a la orilla de la mar". Manuel Magallanes Moure fallece en su amada ciudad de San Bernardo, a pocos kilómetros al sur de Santiago, en 1924; tenía sólo 46 años.
prof. Benedicto González Vargas
publicado originalmente en el periódico "El Coirón Cordillerano", de Puente Alto, en 1995 y en Revista Letralia, Cagua, Venezuela, Nº 91, 3 de julio de 2000. Ver artículo aquí
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