jueves, 30 de junio de 2011

Todo el campo se llamaba Raúl

(de Teresa Calderón)

Mi estreno en el amor se llamó Raúl. Tenía el pelo negro y la piel morena. Era el verano del 65 y yo andaba circulando por los diez años. A mi mamá se le ocurrió que viajáramos desde Santiago con mis hermanas a Salamanca, el fundo de la abuela Benicia. Raúl vivía en Illapel, pero la costumbre era reunirse en los veranos en Salamanca con la abuela y andar por el campo, dejarse arrastrar por sus olores y mirar de cerca a los animales. La libertad absoluta. Raúl tenía los ojos verdes y alargado como un gato. Subíamos a los árboles. Yo era una experta. Lo había practicado por años en mi cerezo del huerto de provincia. Raúl admiraba mi destreza y opinaba que ninguna mujer había logrado subir con él a ese boldo, y me lo indicó en la lejanía. 


-Yo puedo- le dije riéndome. Como no me creyó, le pedí una oportunidad para demostrárselo. Y subí. Y llegué a la rama más alta, antes que él. Desde entonces, durante todo el tiempo que duró el verano, como un par de gatos subíamos todas las tardes a la copa del boldo y salíamos llenos de ramas y con un aroma intenso a pecado que nos delataría en la lejanía. Raúl había llevado al Choche, su amigo, que se convirtió en el amor de mi hermana. Y mientras ellos se aventuraban en incursiones más audaces, yo me comprometía en el mejor de los cuentos de hadas, insistiendo en princesa y hechizos, mientras el gato, leopardo, Raúl, insistía en Tarzán y Jane.

Después de hartarnos de lo que llamábamos "piscina", a las tres de la tarde -un estanque enorme donde le quitábamos el gobierno a las ranas e insectos- nos íbamos con los trajebaños mojados  a encaramarnos en los árboles. Nuestra mayor proximidad física fue tomarnos de las manos transpiradas, detrás de alguien que siempre se sentaba al medio de nosotros, cuando jugábamos naipe, la carioca, el burro y la escoba, después de tomar onces (1). Comíamos con fascinación y un hambre voraz. Pan con manjar blanco, queso de cabra y mantequilla que hacían las empleadas en las tardes para el batallón de parientes veraneantes. Solo debíamos tener precauciones con el agua. No había agua potable ni luz eléctrica. Podíamos beber exclusivamente unas deliciosas aguas frías, hervidas durante diez minutos, con hierbas y azúcar que preparaba personalmente la abuela Benicia todas las mañanas para la muchedumbre de nietos, verdaderos y en préstamo, por el resto de los familiares. Nos estaba permitido jugar y todo lo que quisiéramos -como alejarnos de la vista de los adultos- mientras durara la luz del día. Después a comer alrededor de una mesa iluminada con candelabros. Y de ahí, a dormir.

Como era temprano, mi hermana y yo aprovechábamos de contarnos los avatares de nuestros respectivos romances hasta que nos vencía el sueño. En la cama de al lado, separada por un velador, mi mami dormía con la guagua. Una noche, mi mamá, que no estaba durmiendo como suponíamos, y después de emplear el recurso de "Mami, queremos ir al baño", frase que utilizábamos como contraseña para comprobar que estaba perdida en los sueños, ella descubrió nuestros secretos. Se enteró, así, de mis sensaciones estimulantes producidas por la mano transpirada de Raúl y de todo lo que mi hermana había sentido, visto y conocido con el tal Choche, que obviamente había sido mucho más que una mano. Ahí se acabó el verano en pleno febrero. Partir de regreso a Santiago y ponerse a sufrir echando de menos a Raúl que terminó enfermo del tifus tan temido. Las aguas hervidas de la abuela no pudieron contra las bacterias. Nadie supo que Raúl había tomado agua de las vertientes para demostrar que él sí era Tarzán y que no podía enfermarse de nada porque era un hombre de la selva.

A los quince volvimos a encontrarnos en Illapel. Ya no sufría por él, ni él por mí, pero nos regalamos enteros. Yo le di todos los besos que le estaba debiendo y me fui de regreso a Santiago con el tifus que él me había quedado debiendo cinco años atrás.  

Notas: (1) En Chile, se llama once a una merienda que corresponde, más o menos, a la hora del té británica. Suele constar de té, café o leche y pan con mantequilla, mermelada o cecinas. Su horario va entre las 5 y las 7 de la tarde, aproximadamente.

prof. Benedicto González Vargas

27 comentarios:

  1. Paula, dice:
    30 junio 2011

    Como se caracteriza psicológicamente a Raúl?

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    1. prof. Benedicto González Vargas, dice:
      1 de julio 2011


      Estimada Paula, este es un blog académico y de comentarios sobre literatura, no suelo responder preguntas que, evidentemente, son tareas porque te privo de la oportunidad de aprender por tu propio esfuerzo.
      Saludos afectuosos,
      prof. Benedicto González Vargas

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  2. Anónimo, dice:
    1 de julio 2011

    e-e por casualidad sabes en que año se escribio ?he buscado como loca pero no lo encuentro TT.TT

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    1. prof. Benedicto González Vargas, dice:
      2 de julio 2011

      No conozco esa respuesta, pero sus publicaciones de cuentos son de 2000 y 2002. En todo caso, podríamos encontrar la fecha de publicación, la de cuando se escribió...sòlo lo sabe Teresa.
      Saludos afectuosos, Benedicto

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  3. Martín, dice:
    3 julio 2011

    en que año fue escrito este libro?

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    1. prof. Benedicto González Vargas, dice:
      3 julio 2011

      Martín, este no es un libro, es un cuento. Saber el año de escritura es bastante difícil. Si investigas, encontrarás el año de publicación, que no es lo mismo. Saludos y éxito Benedicto

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  4. Anónimo, dice:
    4 julio 2011

    soy terrible fomeke x eso la edukacion ta como el forro x eso los estudiantes recurren al internet xq se supone q ay etan toa la repueta y ni los profe no dan una manito ¬¬ ay no vemo

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    1. Anónimo, dice:
      5 julio 2011

      Gracias por darnos un buen ejemplo de cómo están nuestros estudiantes. No quieren trabajar, quieren todo hecho y digerido, además confunden aprendizaje con entretención (no todo es divertido en la vida), relajan el lenguaje sin importar que nos quedemos con una pésima impresión de ellos y, además, son impertinentes. Probablemente la culpa es de los profesores que deben atender a estos niños y jóvenes y tienen de a 30, 40 o 50 por cada salón de clases. ¿Qué opinarían los padres de Daniela? Saludos afectuosos a todos, especialmente a Daniela prof. Benedicto González Vargas

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  5. Mauricio, dice:
    5 julio 2011

    Cada vez los alumnos dan un paso adelante y dos para atras en cuanto a aprender. Esperan que todo este hecho, sin poner a trabajar su cerebro

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    1. prof. Benedicto González Vargas, dice:
      6 julio 2011

      Yo no sería tan pesimista, Mauricio, al final siempre la mayoría termina dándose cuenta que sí necesita desarrollar sus habilidades y demostras sus aprendizajes. Pero gracias por compartir tus sentimientos ante tanta intervención desafortunada de los estudiantes en esta entrada. Saludos afectuosos, Benedicto

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  6. Teresa Calderón, dice:
    7 julio 2011

    Profesor, le agradezco la gentileza de incorporar este cuento mío en su excelente sitio. Me gustaría contarle que este cuento y todos los que componen el volumen "Vida de Perras" fueron escritos, en su primera versión, entre el año 1992 y 1995. Sin embargo recién se publicaría en Editorial Alfaguara en el año 2000. También quiero decirle a quienes preguntan, que este cuento es autobiográfico y de Raúl solo sé que está casado y vive en el norte grande con su familia. Después de lo que relato en mi cuento, nunca más volví a verlo. La experiencia de escribirlo y reconstruir lo vivido a través del lenguaje fue para mí el regalo de una alegría inexplicable. Muchas gracias Teresa Calderón

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    1. prof. Benedicto González Vargas, dice:
      8 julio 2011

      Estimada Teresa, Agradezco infinitamente su comentario, por dos razones principales: 1. He tenido problemas con otra autora que me hizo eliminar el post, también la había incluido entre las lecturas inolvidables y 2. Porque, como puede ver, ha generado muchos comentarios y consultas y esto permite dar respuesta a varias de ellas. En tercer término agradezco su gentileza porque siempre he estado cerca suyo, curiosamente lleguè a trabajar al Terranova, a la asignatura de Lenguaje, poco despuès que Ud. se fue y estuve en la versión teatral que presentó con la Analfabruja. Don Roberto Cuéllar se recuerda de Ud. con gran aprecio. Saludos afectuosos,
      prof. Benedicto González Vargas

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    2. Teresa Calderón, dice:
      9 julio 2011

      Siempre estaremos conectados querido Profesor, siempre. Todo mi amor al Terra Nova donde pude ejercer como docente hace tantos años. Llegué el segundo año de su inauguración. Cariños Tere

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    3. prof. Benedicto González Vargas, dice:
      10 julio 2011

      Estimada Teresa, gracias a ti por tus trabajos, tus cuentos, tus obras, por tu gentileza permanente. Gracias por no molestarte por esta publicación (ha habido otros colegas que sí lo han hecho). Soy admirador de tu obra y la de tu padre y desde 1996 a 2003 y ahora desde 2011 en adelante, ocupo el lugar que tuviste como profesora de Lenguaje en el Colegio Terra Nova Saludos afectuosos! Benedicto

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  7. Rose Marie, dice:
    10 julio 2011

    Excelente cuento. Espero que muchos alumnos tengan la oportunidad que usted les da, de leerlo. A mis cincuenta años, también me siento una alumna. Espero aprender de su página, la cual me parece muy interesante. Saludos cordiales.

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    1. prof. Benedicto González Vargas, dice:
      11 julio 2011


      Gracias, Rose Marie por tu amable comentario. Encantado de recibir tus aportes, dudas, comentarios y apreciaciones. ¡Bienvenida! Benedicto

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  8. Joselyne, dice:
    12 julio 2011

    Este cuento está completo?

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  9. prof. Benedicto González Vargas, dice:
    13 julio 2011

    Sí, Joselyne, está completo.
    Saludos, Benedicto

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  10. Fabiola, dice:
    14 julio 2011

    Me encanto este cuento,a mis 14 años tuve la oportunidad de conocerlo debido a una tarea y porque esta en el libro del mineduc,la primera vez que lo leí quede con ganas de saber que más pasaba me sentia con los 10 años de la protagonista de este cuento y cada vez que lo leo me ocurre lo mismo, que bueno Profesor Andrés que haya compartido este cuento , me gusta mucho lenguaje y leer, en fin. Saludos Cordiales

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    1. Anónimo, dice:
      14 julio 2011

      Querida Fabiola que estás en la edad más hermosa, cuando en nuestra imaginación todos los sueños son posibles y se experimentan las primeras emociones de amor, dolor y toda la gama de emociones y sentimientos que constituyen nuestra esencia humana y divina. Agradezco tus palabras y tu opinión sobre ese cuento que escribí recordando a Raúl y esas inolvidables vacaciones en el campo de la abuela Benicia con mis primos y los primos de mis primos uno de los cuales era Raúl, Mario Raúl... mi primer amor. Y millones de gracias al profesor Andrés por tener la gentileza de publicar mi cuento para ustedes. Teresa Calderón

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    2. prof. Benedicto González Vargas, dice:

      Gracias a ti, Fabiola, por detenerte a leer y comentar en este blog. Saludos afectuosos, Benedicto

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  11. Anónimo, dice:
    11 de julio 2011

    Estoy a punto de usar este cuento tan lindo para una clase de Lenguaje y Comunicación. Muchas Gracias por tener este cuento en formato digital.

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    1. prof. Benedicto González Vargas, dice:
      12 de julio 2011

      Gracias, estimada colega, por tus comentarios y me alegro que este texto, que gentilmente Teresa Calderón nos permite entregar. Que sea una clase estupenda y saludos a tus alumnos.
      Benedicto

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  12. Nikol, dice:
    12 julio 2011

    ¿quien es el narrador de la historia ? me pueden decir por fa es urgente ¿ y en que persona gramatical esta escrito el relato ?

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    1. prof. Benedicto González Vargas, dice:
      13 julio 2011

      Hola, Nikol, en este blog nunca damos las respuestas a los trabajos o tareas, porque no queremos quitarle a los estudiantes la posibilidad de aprender. En este sentido, te diré que te fijes en el tipo de narrador para encontrar la clave a la respuesta de quién es y en cuanto a la persona gramatical, bueno, son solo tres en singular y tres en plura (yo, tú, el, nosotros...) te acuerdas? Por allí busca la respuesta, encuéntrala tú, solo así podrás aprender. Saludos afectuosos, Benedicto

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  13. Anónimo, dice:
    13 julio 2011


    ¡Gracias! Abrazo inmenso desde Antofagasta.

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    1. prof. Benedicto González Vargas, dice:
      14 julio 2011

      Un saludo afectuoso a todos mis lectores, estudiantes y colegas de Antofagasta!
      Benedicto

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Estimado visitante, gracias por detenerte a leer y comentar, en cuanto pueda leeré tu comentario y te responderé.