sábado, 4 de agosto de 2012

Quique Hache, detective, de Sergio Gómez

No hace mucho leí una pequeña novela juvenil llamada Quique Hache, detective, del escritor chileno Sergio Gómez, cuya primera edición es de 1999 y actualmente va en su 16a, de 2010, lo que da cuenta del éxito que ha tenido. Esta novela, en clave policial para un público escolar y  adolescente, nos presenta el primer caso de un joven detective de 15 años que, en sus ratos de ocio, junto a la persona que los cuida a él y a su hermana, estudió por correspondencia un curso de investigación privada. A poco de terminar las lecciones, pone un aviso en la prensa y su primer caso se refiere a la misteriosa desaparición del portero de un equipo de barrio, el Ferro Quilín, que está a las puertas de alcanzar un éxito deportivo inédito.

La dueña de la empresa autobusera que es la propietaria del club deportivo, contrata a este joven detective encargándole dar con el paradero de Cacho Ramírez, capitán y portero del plantel que tiene la oportunidad de subir de división si es que gana el último partido. Cacho Ramírez es el puntal del equipo y cuando él juega, siempre se gana, pero cuando no está presente, el equipo pierde. Cacho ha desaparecido y se teme que esté secuestrado. Al iniciar las investigaciones, conoce a Charo, hermosa muchacha amiga de Cacho, hincha del Ferro y vecina del club, que al principio desconfía de Quique, pero luego termina ayudándolo y viviendo las emocionantes aventuras que traerá esta investigación.

La misión es encontrar al portero antes del partido, para responder a la confianza de la señora que lo contrató y darle una alegría a la sufrida hinchada del Ferro Quilín. Sin embargo, las cosas nunca son como se esperan en esta novela y una antigua, misteriosa y sórdida historia va tomando posesión del relato, hasta llegar a un final tan inesperado como interesante y, por supuesto, con el triunfo del equipo de Charo.

Confieso que me costó formarme opinión sobre este relato que, desde ya, califico como muy entretenido. Tal vez mi gusto por la novela policial clásica y mis preferencias por Conan Doylde, Chesterton y Christie, me hayan hecho ver como inferior esta obra. Sin embargo, también debo reconocer que, como siempre, los estudiantes del 6º Básico se sintieron atrapados por la obra, interesados, entretenidos y fue una lectura placentera para la mayoría de ellos. Paralelamente, le recordé el texto a varios estudiantes de Enseñanza Media, de distintos cursos, incluso de los que están a punto de egresar y una muy amplia mayoría recuerda con aprecio y placer este pequeño libro, lo que unido a sus varias reimpresiones revela que cumple cabalmente su cometido de acercar a la juventud a la lectura, más aún en el difícil género policial. Por lo tanto, esas experiencias ajenas respecto del libro me ayudaron a formar opinión y valorar esta obra que, seguramente para expertos literarios o gente muy aficionada al género policial pueda ser un poco predecible, pero que para jóvenes lectores en formación, es inolvidable. Ya estoy buscando para leer las otras dos aventuras publicadas de Quique Hache, detective.

prof. Benedicto González Vargas

4 comentarios:

  1. Es muy bueno, lo leí y mañana tengo la prueba.

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    1. Me alegro que te haya gustado y espero que hayas tenido éxito en tu prueba. Benedicto

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  2. Yeremi dice:
    6 agosto 2012

    aun no entiendo el libro y es pal miercoles este y nose naadaa me ba a ir muy mal quen me alluda

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    1. prof. Benedicto González Vargas, dice:
      7 agosto 2012

      La única solución, Yeremy, es leer el libro nuevamente y tratar de comprender su sentido, su trama y las relaciones entre los personajes, éxito!!

      prof. Benedicto González Vargas

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