miércoles, 25 de julio de 2018

¿Declina la calidad poética?

Cada vez que tengo que enseñar poesía a mis estudiantes -este año me correspondió ver el tema con 8° año básico- lo inicio contándoles la historia de los burros, los osos y las abejas, pero cada vez cuesta más lograr que los estudiantes valoren la poesía. Por otra parte, además, cada vez me cuesta más encontrar buenos poetas entre las generaciones jóvenes que están publicando. Y, claro, lo poco, poquísimo que se publica, no ayuda demasiado a mejorar la calidad.

En cuanto a los lectores en general, me parece, que también se ha perdido el aprecio por la calidad literaria, hoy se toma por excelente lo que antes era apenas un esbozo. Se ha perdido el buen gusto y paladar literario en cuanto a la apreciación poética.

Evidentemente, si la proporción de lectores de poesía ha ido bajando notablemente en las últimas cuatro décadas en relación con la poesía, esto se debe a varios factores, donde el más importante es, sin duda, que la poesía requiere utilizar habilidades superiores de la mente que el mundo moderno no está ejercitando demasiado, como el establecimiento de relaciones analógicas para comprender las figuras literarias con un vocabulario mucho mayor que el que comúnmente se usa, etc., pero a mí me parece que no debemos dejar de lado el problema de calidad arriba anotado. 

No hace tanto, cuando estaba en la universidad, a principios de la década de los 90. A mis compañeros de Literatura y Lenguaje les atraía la poesía, los profesores hablaban de poesía y debíamos bucear en sus ocultos y muchas veces superiores mensajes. ¡Tiempos aquellos!

A veces encuentro una entusiasta crítica literaria sobre algún poeta que me apresuro a encontrar, pero, al leerlo, no logro calibrar tanta maravilla y elogio referida en la crítica. Hace un par de años, el crítico Ignacio Valente (1), escribió una interesante columna titulada "declinación del gusto poético", artículo que sin lugar a dudas influye en este comentario que hoy entrego y, por lo tanto concuerdo totalmente con su opinión. El gusto poético ha decaído. La calidad de la poesía ha decaído y cada vez menos encontramos interés por leer poesía. Y eso nos habla del empobrecimiento del lenguaje en estos días.

Hoy en los recitales de poesía, especialmente en las universidades, cualquiera se sube al escenario a declamar un "poema" que muchas veces no pasan de ser artilugios lingüístico ingeniosos, muchas veces vulgares, pero casi nada de poéticos. Ojalá esto solo sea una mala racha o una mala moda que pasará como todo en este mundo moderno y pronto la poesía pueda volver a recuperar la calidad y el sitial que le corresponde, como la verdadera arte literaria superior.

Nota:
(1) Pseudónimo que el sacerdote y poeta José Miguel Ibáñez Langlois usa cuando ejerce la crítica literaria.

prof. Benedicto González Vargas

1 comentario:

  1. Siempre es un aporte leerte, Benedicto. Gracias por tus comentarios.

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