jueves, 10 de septiembre de 2020

La importancia de las rutinas de pensamiento


Puede resultar controvertido lo que afirmo, pero me parece bastante evidente que la mayoría de las personas poseen las habilidades y actitudes de pensamiento en una etapa de escaso desarrollo. Digo esto porque ante situaciones en las cuales la reflexión es necesaria, adquieren una actitud pasiva, indiferente o resignada. pareciera que no quieren hacer ningún esfuerzo para realizar un pensamiento profundo, tales como analizar y cuestionar las evidencias, ir más allá de lo que resulta obvio, manido y redundante, intentar encontrar el otro lado, lo que no se ve de buenas a primeras en las situaciones cotidianas que le afectan, intentar pensar diferente, situándose desde puntos de vista distintos, desde los argumentos adversarios, por ejemplo,  al menos como un ejercicio para reafirmar las propias convicciones. Pareciera que no se quieren dar tiempo para aprovechar todas las oportunidades que inciten a la reflexión. 
Esta es la razón por la cual me parece de suma importancia que los estudiantes aprendan estas actitudes y habilidades (los especialistas  también hablan de alertas) que, en mi opinión, son gatilladoras del pensamiento, pero que solo en escasísimas ocasiones se desarrollan de forma espontánea, sin un proceso de enseñanza/aprendizaje previo (y por ello es que tantos adultos no las tienen).

En Educación, la posibilidad cierta y concreta de captar con nuestros sentidos y conocer con claridad el objetivo de un aprendizaje dado facilita mucho el proceso. Por ejemplo, para un niño que está aprendiendo a escribir un determinado tipo de poemas, un haikú, por ejemplo, leer y escuchar diferentes haikús de distintos autores les facilita la comprensión de esa forma literaria. Un estudiante de Enseñanza Media a quien el profesor de Física busca enseñarle sobre la electricidad, si tiene la oportunidad de observar -o mejor crear- un circuito eléctrico y sus diferentes usos, le permitirá comprender mejor ese contenido y avanzar más rápido en la captación y comprensión de diversos conceptos.
 
Este año, gracias a una actualización docente de la Corporación Ágape, que estoy siguiendo a instancias de mi empleador, me he encontrado con el concepto de Rutinas del pensamiento que han sido definidos como modelos o patrones de pensamiento, sencillos y claros,  que pueden utilizarse repetidas veces e integrarse fácilmente en cualquier actividad planificada de aprendizaje en las aulas, incluso en estos tiempos en que estamos trabajando a distancia. Estas rutinas promueven el pensamiento y la reflexión en la clase y ayudan a los estudiantes a desarrollar su capacidad de pensar, a "pensar mejor" y con ello adquirir muchísimas más herramientas para enfrentar los problemas de la vida cotidiana. También les permite aprender que para pensar adecuada y ordenadamente se requieren ciertas disciplinas y destrezas. Estas destrezas de pensamiento son todas aquellas estrategias que permiten desencadenar  el pensamiento creativo y el pensamiento  crítico, que son fundamentales en la formación de nuestros estudiantes de todas las edades y que contribuyen de manera fundamental y definitiva a potenciar las habilidades de organización, relación, comparación, selección y categorización de conceptos e ideas, por parte de los alumnos.
 
El uso de rutinas de pensamiento nos permite enseñar a los estudiantes a utilizar distintas herramientas y prácticas, como organizadores gráficos, lluvias de ideas, modelos de argumentación, defensa de ideas, líneas de reflexión, generación y comprobación de hipótesis, plantearse preguntas; registro de  los pensamientos antes y después de realizar una actividad; entre muchas otras actividades.

Indudablemente, seguiré compartiendo este tema.

prof. Benedicto González Vargas

GRACIAS POR PINCHAR LA PUBLICIDAD EN ESTE BLOG

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Estimado visitante, gracias por detenerte a leer y comentar, en cuanto pueda leeré tu comentario y te responderé.