lunes, 17 de julio de 2006

Vida, pasión y encierro del Divino Anticristo

En Santiago de Chile es todo un personaje. Es particularmente especial para quienes transitan por el bohemio barrio Bellavista de nuestra contaminada capital. Su estampa enorme, voluminosa, con atributos masculinos enfundados en polleras femeninas, cubriéndose la calva con pañuelos que lo asemejan a las viejas panaderas, empujando su carrito de supermercado por entre las retorcidas calles que van a dar al Parque Forestal, son parte de esos paisajes curiosos, casi mágicos que tanto abundan en el imaginario latinoamericano.

Nació sin nombre, como todos nosotros, pero a poco lo bautizaron como José Pizarro. En cuanto pudo se sacudió ese nombre tan común y se autobautizó como Isabelísima o como el Divino Anticristo.

Algo importante que no he dicho aún sobre él es que es un poeta.

Otra cosa importante que tampoco he dicho es que se considera a sí no como un hombre, sino como un hermafrodita. Se sospecha divino, por eso lo de Anticristo. Porque si Jesús se sienta a la Diestra del Padre, nuestro poeta —dice él— se sienta a la izquierda, al lado opuesto de Cristo, pero junto al Creador.

Isabelísima se viste con ropas viejas y sucias. Tiene una mirada altiva y una palabra dulce. Un verbo complejo, una ortografía cuidada. Vive en las calles, come en las calles, duerme en las calles. Es un típico ser de aquellos que las autoridades gustarían de esconder. Es uno más de los indigentes pobres que no quieren tener otra riqueza que su libertad.

Un par de veces lo he visto en televisión, entrevistado en la calle como si fuera un bicho raro, una suerte de espécimen entomológico. Otro par de veces he leído artículos sobre él. Unas cuatro o cinco me lo he topado en las calles y aunque no ha habido oportunidad de hablarle ha existido siempre una especie de admiración, de respeto, de curiosidad y —por qué ocultarlo— de morbo e incomprensión también. Al fin y al cabo, soy parte de los llamados normales con esposa, hijas, gatos y cuentas por pagar.

Hace algunos días una noticia me estremeció en lo más profundo de la médula ósea. Hace unos días sentí una sensación de pérdida que me resultó injusta, indignante e incomprensible.

Las autoridades —esos seres a veces bestiales que toman inconsultas decisiones por nosotros— aduciendo que este personaje manifestaba rasgos esquizofrénicos y que era un indigente abandonado, le quitaron su única posesión material en el mundo: su carrito de supermercado, le arrebataron sus viejas ropas femeninas y lo recluyeron en un sanatorio mental.

Los vecinos de las veredas que solía recorrer lo extrañaron. Empezaron a movilizarse para encontrarlo y se supo la bestial noticia. Estaba por allí cerca, pero encerrado, privado de la libertad por la cual dejó una vida normal. Privado de la libertad que tanto ha cuidado, paseándose por las calles sin cometer delitos, sin insultar a nadie, sólo vendiendo antiguallas y sus complejos y superlativos poemas.

Loco oficial. Peligro público. Me resultó inaceptable pero, ¿qué podía hacerse? Otros mejores que yo se lanzaron a la tarea de organizar una campaña y se Llenó Internet de sus fotos, de firmas digitales exigiendo su liberación, de sus poemas extraños, pero profundos. Pude darme cuenta que la pérdida la sentimos muchos. Pude darme cuenta que las palabras mueven montañas.

Con la misma inesperada y secreta sigilosidad con que las autoridades lo encerraron, alguien dio la orden, secreta también, de liberarlo. Y de un día para otro fue soltado a la calle y recobró su libertad.

El Divinísimo ha dicho que tal vez ya no se vista más de mujer para no volver a sufrir otro atropello a sus derechos. Pero alguien se quedó con un trofeo de guerra, porque nadie le devolvió su carrito de supermercado. Tengo la certeza de que alguien le regalará uno.

Por eso yo, normal como todos, lejos de la divina locura que él representa y sin el don artificioso y superlativo de su verbo, he querido compartir con ustedes esta historia y regalarles uno de los escritos de Isabelísima Pizarro, nuestro recuperado Divino Anticristo:

Autorretrato síquico 

¿Parece que no saben que yo demuestro que somos telepáticas las tipiquísimas? ¿Estoy pensando que las tipiquísimas están histéricas porque se está manifestando un príncipe diosísimo? ¿Estoy pensando que las tipiquísimas están histéricas porque se están manifestando... con vestidos de mujer? ¿Parecen que no saben que yo soy el Anticristo por antonomasia? ¿Parece que no saben que los comunistas creen que yo soy virgen? ¿Parece que no saben que son estúpidos porque sufrí un desliz? ¿Parece que no saben que me pegué un sobresaltísimo con un misógeno? ¿Estoy pensando que en los pololeísmos los misógenos son longi1 y medísimo? ¿Estoy pensando que por eso fracasó mi matrimonio? ¿Estoy pensando que los aristocráticos de este país son sanguchísimos?2¿Estoy pensando que cuando las colísimas3 se quieren casar les ponen cualquier obstáculos? ¿Estoy pensando que esos cochinísimos en mentira que son como Inglaterra? ¿Estoy pensando que los de Inglaterra... son fruto de Enrique octavísimo? ¿Estoy pensando que los ingleses son conocidísimos porque tienen la mejor cultura? ¿Estoy pensando que los norteamericanos son fruto de los mormonísimos? ¿Estoy pensando que los arcángeles son lesbianas cachúas4 que están convertidas en hombrísimos? ¿Estoy pensando que los alemanicios son fruto del Luterísimo? ¿Estoy pensando que los habitantes de Chile están carísimos como empleaditos del Nautilus? ¿Estoy pensando que los rusísimos son fruto de la iglesia de los Rasputines? ¿Estoy pensando que por el resto saquen sus propias conclusiones? ¿Estoy pensando que diosísimo nos dijo que dejemos crecer la mala yerba? ¿Estoy pensando que la mala yerba son los que tienen los templos cototúos? ¿Estoy pensando que estos cochinísimos se gastaron lo que no tienen y no quisieron ayudar a su pueblo?


¿Estoy pensando de que son vecinos de los norteamericanos, por eso que no son tan pobres los chilenos? ¿Estoy pensando que Pinochísimo5 los ayudó a conseguirse cualquier progreso? ¿Estoy pensando que Pinochísimo fue descueve como misógeno? ¿Estoy pensando que Pinochísimo sentía lástima por las tipiquísimas.?¿Estoy pensando que se dio cuentísima que las tipiquísimas son estúpidas? ¿Estoy pensando que con Pinochísimo los misógenos no estaban histéricos?

Notas
  1. Entiéndase “gil”, estúpido.
  2. Superlativo para sánguche, forma popular del vocablo sandwich.
  3. En Chile, en forma popular y vulgar, se le llama “colas” a los homosexuales.
  4. Forma vulgar de decir que alguien tiene sospechas de algo.
  5. Indudablemente se refiere al ex presidente  Pinochet.

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