Hay un movimiento que funda Ylumynarya, el libro de julián Axat y acaso toda su voz poética la pregunta. No en la retórica estática apoyada en la seguridad de posiciones asumidas, sino aquella que nace de caminar a tientas, sin saber, explorando con las yemas de los dedos la filosa ambigüedad de las palabras. Se trata del poemario de un hombre que no sabe y caminando el desconocimiento se pregunta:
Es la luz el primer objeto aparente de sus inquisiciones. La luz y sus culidades, la luz y su ausencia. Moviéndose en una región de penumbras, aparecen sus poemas como fragmentos, como revelaciones fugaces de cuerpos bajo los fogonazos de un flash: "ojo / llega antes / al instante de luz / en las palabras". ¿Dónde se origina esa luz? ¿Cuál es su fuentes? ¿Es posible disponer de ella?
Casi simultáneamente, aparece la preocupación por la relación entre los cuerpos y la luz, y la revelación de los cuerpos entre el cuerpo-piedra, cuerpo-fósil, cuerpo-fósforo, que se enciende y arde, alumbrando toda la furia en un instante antes de volver a desaparecer. Cuerpos cuya emanación de luz, como algunas estrellas, nos llega cuando ya no están. Son aquellos a los que esa luz (o alguna luz) les ha sido negada. Los cuerpos que han sido ngados a la luz. No son preocupaciones menores para una poética que gira en torno de la desaparición forzada como tema. Asunto al que vuelve Axat, atravesada por él su propia biografía, como si cada vez fuese la primera, dispuesto a que sus ojos rueden por el suelo para luego lavaros e "intentar ver todo de nuevo"- Después de Medium, volumen que buscaba una ilación, una sutura de imágenes y relatos fracturados, expresada en poemas transparentes, casi prístinos, en este nuevo trabajo Axat pretende una ruuptura, tal vez una conmoción y se entrega -especialmente en la primera parte del libro- a la opacidad del lenguaje, a la reflexión de la luz en la materia.
Yluminarya es el tercer título del sello editorialplatense Libros de la talita dorada, un proyecto que dirige el autor de este libro, que busca reparar la palabra poética desgarrada por la dictadura militar y recomponer, a través de la búsqueda y la memoria, el tejido de identidades sesgadas.
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