jueves, 6 de febrero de 2020

El perdido (y lento) arte de la lectura

Imagen de la Biblioteca de Parque Sacramentinos II,
en un taller con niños
En un artículo publicado hace poco más de dos años, "Tener libros en casa", reflexionaba respecto de la lectura y de lo extraño que me parece a mí que haya muchos hogares en los que ya no se ven libros. Según algunos de mis estudiantes, esto se debe a que ellos "prefieren leer en papel digital, por ser más ecológico", sin embargo, ni lo que he visto en el Colegio, ni lo que veo en plazas, parques o locomoción colectiva y mucho menos lo que me cuentan sus padres, dan cuenta de que estén efectivamente leyendo libros, más juegan o interactúan en redes sociales.

Hace poco, a partir de un caso que vi en el colegio, en que a un estudiante lo privaron sus padres de las redes sociales y aun de la computadora y el celular, escuché a sus compañeros consternados ante la tragedia, una muchacha de unos 15 años decía. "no me imagino no tener celular o no tener internet" y otra le respondía que "eso es terrible, es quedar fuera del mundo". Seguí, pues, poniendo atención a estas ideas y consulté a otros estudiantes, de otros cursos y niveles, y las respuestas fueron similares. La sorpresa es mayúscula cuando se enteran que alguien no tiene internet en casa, ni por vía PC o celular. Les parece absurdo que personas de mediana edad (30-40 para ellos) no viva conectado y saben (aunque no entienden) que personas "ya viejas" (45 para arriba) no usan internet y, en cierto modo, se mofan de ello.

Cuando les comento que en París, Barcelona, New York o Buenos Aires, hay personas que se sientan en un café a desayunar con un libro en la mano, lo encuentran patético y que casi son personas antisociales. Cuando les pregunto si no es lo mismo desayunar con un celular en la mano, me responden que "no es lo mismo, porque ellos se conectan, socializan con otras personas". Eso de leer en el metro o en un parque, lo consideran casi una pérdida de su valioso tiempo.

En algún momento, mostré a mis estudiantes un interesante artículo sobre el problema de la lectura en tiempos de internet, claramente no les interesó y los comentarios fueron lapidarios con el artículo en cuestión. 

Reflexionando sobre ello -y tal vez deba conversarlo con Eduardo Enrique Jaime- leer un libro, cualquier libro, de literatura, Historia, Ciencias, Filosofía, lo que sea, requiere concentración, esfuerzo, devoción por la lectura, esto implica volver capítulos enteros atrás si algo no se entiende, hacer esquemas u otro tipos de organizadores gráficos para establecer relaciones de personajes y situaciones en libros complejos como Cien años de soledad y El jardín de los Siete Crepúsculos o La doctrina secreta en el mundo esotérico. Acciones que las generaciones actuales consideran innecesarias y prefieren abortar dicha lectura.

En el mundo moderno, donde la Educación ha decaído producto de autoridades que ceden a las presiones de populistas ignorantes (de distintas edades, actividades y pelajes), donde hay rectores de colegio que fomentan y apoyan la lectura de resúmenes o disminuyen al mínimo la cantidad de lecturas domiciliarias, lo que se consigue es  enseñar a las personas, especialmente niños y jóvenes, que la acción es más importante que la reflexión, ¡cuando necesariamente deben tener una relación de causa y efecto, partiendo por la reflexión! Nuestras generaciones actuales (además de una manga variopinta de políticos inútiles de todos los colores) se están formando (ya actuando) en la ilusa idea de que el conocimiento se basa en la velocidad y si una respuesta demora, deja de ser válida...eso hay en el fondo de la canonización popular de Google (San Google, para los escolares y universitarios que no estudiaron nada y deben presentar examen).

Se ha perdido la valorización de la reflexión, del silencio y del esfuerzo y concentración. Y los modelos vociferantes de la TV y las redes sociales no ayudan a cambiar esa imagen. Un ejemplo más, que molestará a muchos, pero que es patéticamente real: se sube un cantante urbano a improvisar un rap en la locomoción colectiva,sus rimas son torpes, forzadas, con escaso valor poético, creativo o imaginativo, con versos inconexos que solo obedecen a la necesidad de construir una rima rápida que resulte evidente para el obligado espectador...¡Y a eso le llaman poesía, porque improvisó eficazmente! pero un poema trabajado, meditado, madurado en la reflexión del pensamiento contextualizado por la emoción y el sentimiento, lo consideran aburrido y lo desechan. La velocidad vale más que la reflexión hoy en día, y el mundo que se construya desde esa perspectiva, es desechable y vacío.

Contra la corriente, en el Edificio Parque Sacramentinos II, donde tienen su hogar Eduardo Jaime y Paola Díaz, a instancia dictatorial de ellos, la vieja sala de computación se transformó en biblioteca y algunos habitantes del condominio vieron la perfecta oportunidad para deshacerse de los libros que aún quedaban en sus departamentos. Otros, muy pocos, los han aprovechado para leerlos.

Me resulta difícil entender esto, pues no se trata de demonizar la internet o las redes sociales, soy especialista en Informática Educativa y no me desdigo una coma de los cientos de artículos que sobre el tema he escrito, pero no puedo dejar pasar por alto el hecho de que nunca, en ninguna parte, actuar antes de pensar haya dado resultados positivos.

Finalmente, y a propósito de mi pronóstico en el último párrafo de "Tener libros en casa", Florencia de Jesús ya ha caído subyugada con varios títulos...

prof. Benedicto González Vargas

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4 comentarios:

  1. Me parece un tema bastante controvesial. Los defensores de los millenials podrán decir por ejemplo que jamás se había leído tanto, pues se parte de la premisa que no solo le leen libros sino avisos, comerciales, publicidad, subtítulos de películas y, parafraseando al brasileño Freire: las flores, el mundo...
    Yo creo que la rapidez exigida por esta nueva generación está incidiendo hasta en la manera en que se publica. Si uno mira los concursos literarios actuales, la mayoría están basados en novelas que no superen las 130 páginas. De esta suerte, aquella época en que participar en un certamen literario a partir de 300 0 400 páginas parece una historia lejana. Con ello se contribuye a la normalización de lecturas fáciles, cortas, hipercortas, pues ya no hay tiempo, y el tiempo es oro.
    A los maestros no nos queda más remedio que adaptarnos o fenecer. Comenzar a escudriñar las novedades hasta hallar obras breves, de calidad, capaces de enganchar a un público cada vez más apático y desde mi perspectiva: perezoso.

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    1. Gracias, Yady, por tu atenta respuesta. Soy de los que creen definitivamente que los docentes debemos adaptarnos, y respecto del uso de redes sociales y todo el contexto digital, un convencido de su utilidad. Sin embargo, no estoy en la vereda de quienes por flexibilizar las cosas, consienten y conceden todo. La escasez de argumentos, la mala ortografía y redacción, la absurda postura de actuar sin pensar y la exigencia -más absurda aún- de la inmediatez son consecuencia directa del abandono de la lectura, la intolerancia de las redes sociales y la ausencia de reflexión profunda y consciente. Seguir permitiendo "que lean a la rápida y lo que les guste", es condenarlos a ellos mismos a la mediocridad. Así que para mis pruebas y exámenes, deberán seguir leyendo en serio. Por otra parte lo buenos libros se dejan querer no importa la cantidad de páginas. Finalmente, respecto del valor del tiempo, obviamente es oro y hay que invertirlo bien...

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  2. Lamentablemente se ha perdido el hábito de comenzar, continuar y culminar un buen libro impreso. De esas lecturas que te transportan a ese mundo que estás en ese momento.leyenso, que enriquece tu experiencia, te atrae con su magnetismo y te deja ávido de continuar leyendo. Ahora lo que absorve al colectivo son las redes sociales con toda la superficialidad que ello conlleve. Hermosas épocas que tuvimos la fortuna de evidenciar,cuando las investigaciones escolares nos llevaban a visitar las Bibliotecas Públicas y estás se mantenían llenas de visitantes. Épocas de oro. La novedad ha llevado a otros espacios pero ojalá se pudieran rescatar todos los que impliquen cultura y conocimientos.

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    1. Gracias, Sarahí, por tu comentario. Agradezco que me hayas avisado que fuiste tú, ya que apareces como "Unknow", y no habría sabido de quién es tan interesante opinión, que desconocid@ se ocultaba tras los argumentos. La historia es cíclica y a estos momentos obscuros, sucederán otros más luminosos, la humanidad ha avanzado entre momentos barrocos y clásicos. Ciertamente estamos en un momento nada clásico donde buscan imponernos intolerancia y fealdad. Gracias por tu amable comentario

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