Desde principios de julio de este año, he tenido la ocasión de desempeñarme laboralmente en uno de los colegios que administra la Fundación Belén Educa, institución católica -dependiente del Arzobispado de Santiago- que sostiene una docena de colegios y que desde hace casi dos décadas entrega educación de calidad en comunas donde hay altos índices de vulnerabilidad.
Blog de Educación, Nuevas Tecnologías, Cultura de Paz, Literatura y Artes en general.
martes, 3 de diciembre de 2019
jueves, 28 de noviembre de 2019
La fascinante historia de Ralph Barby
Mantengo, desde hace 11 años una relación a través de medios digitales con el escritor español Rafael Barberán, más conocido como Ralph Barby. Todo inició con un comentario a su novela Los hijos de Selene, cuando sorpresivamente me encuentro con un amable comentario suyo en el post donde me corregía algunos errores míos (prejuicios, por cierto) y donde fuimos coincidiendo en miradas que nos llevaron a una suerte de amistad digital. Desde aquella vez, cada cierto tiempo, recorro la web buscando información nueva sobre mi amigo y él, a su vez, cada cierto tiempo, me envía enlaces a sus historias publicadas digitalmente o me comenta cosas interesantes. Lo considero un amigo, y un maestro, pero por sobre todo, una bellísima persona.
Hace un par de días, percatándome que no sabía mucho de Ralph en el último tiempo, lo busqué en la red y encontré una interesante entrevista publicada en el sitio de BBC News Mundo, titulada "La fascinante historia de Ralph Barby y otros escritores opuestos a Franco que se convirtieron en leyendas de la literatura popular en España y América Latina", firmada por el periodista colombiano Juan Carlos Pérez Salazar (@JCPerezSalazar) quien, gentilmente, me autorizó a reproducir in extenso esta extraordinaria entrevista:
martes, 26 de noviembre de 2019
Acceso justo a textos escolares
Me informo a través del Ministerio de Educación que éste ha estado trabajado para que las familias, independiente del colegio al que asistan sus hijos, no sigan sufriendo los altos costos de los textos escolares y, además, para que los textos del Mineduc sean igual de buenos que los que venden las editoriales privadas.
domingo, 24 de noviembre de 2019
El regalo, de Jacob Frey
Cada cierto tiempo voy compartiendo con Uds. cortometrajes educativos que, por sus valores universales, son útiles para trabajar en clases con estudiantes de cualquier edad. Hoy quiero compartir un corto del director y guonista alemán Jacob Frey, basado en una historia de Fabio Coala y con el apoyo de la Academia de cine de Baden Württemberg.
jueves, 21 de noviembre de 2019
Literatura y estallido social en Chile
Ya se ha cumplido un mes de intensa agitación social en Chile. El país con la economía más estable, dinámica y pujante de Latinoamérica, que ha bajado sus índices de pobreza de 30% a 8% en los últimos treinta años, desde la recuperación de la democracia, y que por su seguridad y dinamismo fue elegido por cientos de miles de inmigrantes venezolanos, haitianos, peruanos, bolivianos, dominicanos y colombianos, entre otras muchas nacionalidades, para vivir en paz y prosperidad.lunes, 18 de noviembre de 2019
Fin a las calificaciones cuantitativas en primer ciclo básico
Aunque ha quedado de lado por la contingencia social que estamos atravesando como país, en el último número de la Revista Ventanal (N° 184, noviembre-diciembre 2019), se nos recuerda que sigue su trámite legislativo el proyecto de ley que elimina las calificaciones con escala de notas en el primer ciclo básico, esto es de 1° a 4° básico.
jueves, 14 de noviembre de 2019
Perlas del pensamiento: Viola van de Wyngard
Nacida durante los nefastos días de la I Guerra
Mundial, un día 14 de diciembre de 1915 nació la recordada maestra Viola Sophia van de Wyngard quien pese a las dificultades económicas de la época y a la convulsión que hubo
en Chile a mediados y tercio de los 20, recibió una esmerada educación, tanto
académica como espiritual, pues su padre fue un iniciado maestro masón. Estudió
Filosofía y Literatura en la Universidad de Chile, hizo estudios de Secretariado
en la Universidad Católica y más tarde obtuvo la certificación como Samaritana
de la Cruz Roja Chilena. Su vocación artística se vio complementada con estudios
de piano, canto, guitarra, dibujo y pintura con importantes docentes nacionales.
martes, 12 de noviembre de 2019
Juan de la Rosa, de Nataniel Aguirre
He terminado la lectura de Juan
de la Rosa, de Nataniel Aguirre, novela que es considerada hasta el día de hoy
como la obra narrativa fundamental de la literatura boliviana. Publicada
por primera vez en 1885, es una novela histórica que relata en primera persona
la azarosa niñez de un bravo soldado de la Independencia: Juan de la Rosa, cuyo
nombre real, según el relato fue Juan Altamirano Calatayud, un coronel de
ejército cochabambino que inició como soldado raso y que inspiró la novela.
Pero que nadie se confunda, se trata de una novela,
ficción literaria que tras un sólido ambiente contextual, cultural, histórico,
toponímico y topográfico, nos permite abrir una ventana hacia ese periodo tan
extraordinario en la historia de América como fueron las guerras de la
independencia.
En la obra, el amor por la Tierra y la admiración por los hombres y especialmente mujeres que
lograron su independencia es clara y categórica, no admite interpretaciones,
los patriotas son los buenos y los realistas los malos y no se trata de una
gratuita visión maniquea de la historia, esa mirada es fundamental para
transmitirnos los sentimientos y emociones propias y legítimas que embargaban a
las personas que vivieron esa época y cuyo objetivo increíble, insólito, tal
vez desproporcionado en su momento, era alcanzar la independencia plena de
España del territorio que los españoles habían llamado Alto Perú. Visión
romántica, sin duda, plena de admiración por la libertad y los sentimientos
humanos, tan propia de la literatura del siglo XIX.
En la novela se nos transmiten los
acontecimientos más relevantes del año 1812 en el recuerdo del protagonista, lo que sirve como
vehículo extraordinario para transmitirnos cómo era la vida cotidiana en la
Bolivia de esa época, como fue germinando, desde fracasadas intentonas, un
sentimiento de amor inconmensurable hacia la Patria dominada por el extranjero,
sentimiento que se estaba arraigando en todo nuestro continente de manera
espontánea y simultánea, que los líderes de la Independencia americana supieron
conducir.
La novela transcurre entre la
dignamente pobre niñez del protagonista, cuando nada sabe ni siquiera de su propia historia, hasta su rol de testigo activo en las luchas contra los
españoles, lo que coincide con el conocimiento que el niño va adquiriendo de su propia biografía, pasando por momentos memorablemente bien transmitidos como la muerte
de Rosita, su bella y misteriosa madre, la amistad y la ayuda de Fray Justo
-verdadero portador de las ideas libertarias en la obra-, la sencilla valentía
del tío de Juan y de Alejo, el contenido rechazo hacia el protagonista de la noble Señora;
pero también la represión que ejercieron los españoles como reacción a las
ideas libertarias, los primeros alzamientos libertarios en Cochabamba, la
influencia de la Iglesia Católica, en cuyo seno se contradecían las miradas
realistas e independentistas, la reseña del carácter de los primeros líderes
militares del proceso.
Párrafo aparte quiero mencionar uno de los capítulos que más me impresionó, por su profundo dramatismo y por el orgullo y admiración que el narrador manifiesta. Me refiero al episodio de las Heroínas de la Coronilla, el sacrificio heroico de las mujeres de Cochabamba que, armadas de su sola valentía inconmensurable, enfrentaron al poderoso general Goyeneche que comandaba las tropas realistas.
Es, sin lugar a dudas, una novela con
una lado humano imposible de eludir, pero también una potente pincelada del
esfuerzo realizado por los libertadores, especialmente por aquellos soldados
sencillos, gente de pueblo que abandonaron sus labores para unirse a la causa libertaria.
Muchos analistas sostienen que esta forma de relatar los hechos provocó y
provoca un poderoso vínculo entre autor y lectores, que al ir entremezclando
estos ámbitos público y privado en la novela, genera una idea y un
sentimiento de identidad nacional que trasciende lo literario para
transformarse en un elemento que genera de forma espontánea una manera de ser,
un testimonio potente de una cultura compartida por todos los bolivianos, un
sentimiento que les hace verse únicos y distintos y que han catapultado a esta
novela ya centenaria al primerísimo primer lugar en la valoración y el afecto
de la literatura boliviana.
Novela hermosa, profunda, imposible
de leer con la velocidad que previamente supone un relato donde los hechos
bélicos sostienen la trama, pues las ideas, los pensamientos personales, las
reflexiones sociales, son también relevantes y, en mi opinión, enriquecen
enormemente la obra. Juan de la Rosa se lee con
interés, entusiasmo, admiración y mesura y tras la última página nos deja la
sensación de haber conocido desde niño a un hombre y a un amigo cabal.
Permítanme al final de esta apretada
reflexión unas palabras para disentir de un académico investigador boliviano,
Gustavo García, quien ha puesto en duda la autoría de Nataniel Aguirre sin dar
argumentos sólidos y olvidando las mínimas normas de investigación literaria.
Su tesis que señala que la obra es una biografía auténtica del coronel de la
Rosa y Aguirre solo habría sido el editor y corrector, ignora el talentoso
estilo literario del autor, tan lejos de la prosa pragmática de un relato
militar; el manejo equilibrado de tiempos y reflexiones; la talentosa
contención de información para ir revelando quién era verdaderamente Juanito
que, desde niño desconocía su propia historia. Solo dos preguntas que
seguramente el académico de marras no ha podido responder: Si un talento
literario como el que muestra la novela le pertenecía al mentado coronel, ¿por
qué no escribió más obras? Y una segunda ¿Olvidó acaso el señor García que
Nataniel Aguirre usó el pseudónimo “Juan de la Rosa” más de una vez?
En fin, obra digna y necesaria de
leer, pieza fundamental de la literatura romántica americana y testimonio
literario insoslayable de las luchas independentistas. Sé que fuera de Bolivia
es difícil de encontrar, pero vale la pena y, si no lo consiguen, dejo acá un enlace de su versión digital en la
extraordinaria edición de Alba Paz Soldán
Prof. Benedicto González Vargas
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domingo, 10 de noviembre de 2019
Escuadrón Octubre
(de Francisco Ortega)A cinco aumentan el número de parlamentarios “aseados” por El Escuadrón Octubre en lo que va del año. Dos más que a la misma fecha durante el 2022. El grupo de enmascarados, inspirados en la revolución de Octubre de 2019 y en la consigna de que si no hay justicia hay funa, se han empeñado en limpiar al país de autoridades y figuras públicas “sucias”, vinculadas con el narcotráfico, difusión de noticias falsas o asociaciones ilícitas con empresarios y multinacionales; siempre con el mismo método: el “aseo”. Secuestro, tatuaje de la palabra cerdo en la espalda y el pecho para luego abandonar desnudos y amarrados en un lugar público a hora punta. A pesar de los esfuerzos de carabineros y gobierno, el número de simpatizantes de Escuadrón Octubre sube en cada acción. “Si no hay nueva constitución, hay aseo popular”, escriben en redes sociales.
sábado, 9 de noviembre de 2019
Me golpearon, me desnudaron, me hirieron
Bajé de nuevo esta tarde a Plaza Italia, como lo he hecho
estas tres semanas de movilizaciones. Lo hago porque acompaño a cada uno en sus
necesidades y problemas, porque entrego mi mayor esfuerzo en colocar en cada
corazón que contacto una luz de Esperanza, Paz, Amor y Compasión. Nunca discrimino si usan uniformes o llevan el rostro cubierto, si marchan alegres en familia o
si van solitarios sufriendo. Como siempre, pasé primero a ver a mi madre…
Destruyeron su hogar, me agarraron entre varios, me
golpearon, me desnudaron, me hirieron, me dejaron abandonado en la calle. Mi
madre, que esta mañana no tenía ningún rostro y sin embargo tiene el de todas
las madres, me fue a recoger, como lo ha hecho tantas veces en dos mil años.
prof. Benedicto González Vargas
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