miércoles, 28 de enero de 2009

La grieta, de Doris Lessing

La estupenda Inés Carbacho comentó en marzo recién pasado este libro, y ahora que acabé de leerlo, me permito dejar mi propio comentario, no sin antes agradecer a Inés haberlo presentado y recomendado.

Feminista impenitente, lo que se agradece, porque siempre pone en el tapete nuevas miradas y perspectivas. Doris Lessing, ahora con La Grieta nos propone un nuevo mito de la Creación, un nuevo Génesis, donde las mujeres fueron muy anteriores a los hombres.



Así, al menos, lo descubre un investigador romano del año 0 que encuentra manuscritos ya muy antiguos para esa época donde se afirma que en una remota era, muy anterior, solo había mujeres, que por misteriosas razones engendraban solo mujeres, por eso fue un caos cuando empezaron a nacer hombres.

El descubrimiento de esta historia, lleva a nuestro erudito romano a reflexionar respecto de cómo se construyen los mitos, cómo se fijan las tradiciones orales y cómo pueden coexistir (aunque con distintos grados de influencia y validez), versiones muy diferentes de cada hecho.

No parece razonable esta historia donde se afirma que había solo mujeres y que estas mujeres eran estables, firmes responsables, y que los hombres son todo lo contrario. Tampoco parece razonable la afirmación del romano al decir que Artemisa será eterna y que no habrá nunca dioses mayores que ocupen su lugar. Por cierto que si tomamos estas afirmaciones como una clara ironía (muy propia de la autora), caeremos en la cuenta, terrible o no, que el mundo tal cual lo conocemos, con todas sus importancias y nimiedades, será también efímero y pasajero. ¡Y ahí sí adquieren contexto e importancias estas cavilaciones!

También se ha criticado, como casi siempre, que en esta historia las reflexiones y la postura personal de Lessing es más importante que la trama y se ve en ello un error, una falta literaria, incluso un escándalo, o como lo señaló una distinguida crítica literaria argentina, al referirse a que, aparentemente, en esta historia se pone el poder y el futuro del mundo solo en manos occidentales, "eso es inverosímil tanto literaria, como políticamente".

Otro punto es el lenguaje. Se dice que la traductora que debía originalmente verter esta obra al español, se negó a terminarla. Otra versión señala que esa actitud la adoptó la correctora. Se dice que es obscena. De hecho, llamar a las mujeres como grieta (en una clara alusión vaginal) y a los varones chiquitajo (otra alusión de las suyas), no es muy común. ¡Pero estamos hablando de Doris Lessing y no debiera extrañarnos! De hecho, de no haber algo así de contestatario, me habría sentido defraudado.

En definitiva, no estoy de acuerdo con esas críticas que escapan al análisis de la obra. Esto es literatura y, por ende, ficción siempre (y también siempre un espacio propicio para sorprender). Es literatura que aporta los puntos de vista de la autora, su estilo y sus herramientas literarias, su personalidad narrativa y ello se agradece.

La Grieta es una novela interesante, distinta, extraña tal vez. Pero es una oportunidad para mirar la historia con otros ojos y para buscar esas otras versiones perdidas de la historiografia que, por cierto, tienen también un co-relato en nuestra propia biografía.


prof. Benedicto González Vargas 

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