martes, 16 de diciembre de 2008

Las sorprendentes memorias de Baltazar, de Claudio Orrego Vicuña

Acabo de adquirir en una suerte de remate de existencias de la Ediorial Los Andes un pequeño libro de apariencia amable y cuyo autor es uno de los intelectuales más destacados de mediados del siglo XX. Se trata de Las sorprendentes memorias de Baltazar, de Claudio Orrego Vicuña, quien fuera filósofo, sociólogo, político, docente, periodista de opinión y escritor. Hombre de gran simpatía y humor, gran capacidad intelectual y, como buen demócratacristiano, creyente convencido de su fe. El libro que hoy comento y que debido a sus breves 76 páginas no me duró más de dos horas, tiene como protagonista a Baltazar, un oso que en su adolescencia fue capturado en el Polo Antártico y desarraigado para siempre de su patria y familia, pues fue llevado al zoológico donde él se considera un prisionero.


Luego de haber sido testigo de la brutal matanza que los humanos hicieron con los lobos marinos y mientras se preparaba para abordar a la joven osa de quien estaba enamorado, fue capturado y depositado en el zoológico donde tuvo que vivir la soledad de sue encierro por el resto de su vida. Baltazar, quien fue bautizado así por el personal del zoo, quienes trataron de ponerle un nombre gracioso casi como un chiste (la albura del oso los hizo recordar la tez oscura del rey mago Baltasar) que el pobre oso nunca pudo entender. Vivió su vida de reclusión en la cual desarrolló una sencilla, pero profunda sabiduría. Es a partir de los sucesos cotidianos que Baltazar nos va contando su historia y sus reflexiones, en ellas, con gran ternura y delicadeza nos va llevando a una suerte de introspección por cuanto va reflejando las miserias y grandezas de la raza humana que el atisba tras los barrotes de su celda, haciéndonos reflexionar respecto de cuánto nos parecemos a esos seres que va reflejando con sus palabras.
Pasan los años y Baltazar profundiza su conocimiento de la vida mucho más que si hubiera estado libre en sus tierras australes, se siente amigo de los niños que lo miman y van surgiendo en él sentimientos de profunda comprensión hacia la raza humana que tanto daño le ha hecho. El final de la historia, insólito y sorprendente pareciera poner en entredicho esa sabiduría de Baltazar por cuanto mientras más él comprende a los humanos, el brutal desenlace nos muestra cómo podemos llegar a ser de inconscientes.
Bella historia ésta, la del oso Baltazar, que me encantaría ver reeditada pronto y en las manos de nuestros niños escolares. tal vez sea difícil encontrarlo pero aún figura en el catálogo de Editorial Los Andes, que lo reimprimió en 1999. Un libro por cierto muy apto para leer con nuestros niños que irán valorando las buenas enseñanzas de este noble oso.
prof. Benedicto Gnzález Vargas 

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