Caso único en nuestras letras, Joaquín Edwards Bello
alcanzó el Premio Nacional de Literatura en 1943 y el Premio Nacional de
Periodismo en 1959. Ipensable para quienes lo conocieron desde joven, cuando
aborrecía la escuela por imponerle conocimientos inútiles. Tanto detestaba el
liceo, que dejó inconclusos sus estudios: "mi sabiduría consiste
en haber estudiado poco" -decía-.
Hoy, cuando han pasado
cuarenta años desde su desaparición, recordamos a este escritor chileno que
dejó una huella indeleble en la literatura y el periodismo.









