Más tarde, Bernardo se convierte en héroe nacional al vencer al emperador Carlomagno en la batalla de Roncesvalles. El rey, temeroso de su prestigio, lo destierra del reino.
Blog de Educación, Nuevas Tecnologías, Cultura de Paz, Literatura y Artes en general.
Más tarde, Bernardo se convierte en héroe nacional al vencer al emperador Carlomagno en la batalla de Roncesvalles. El rey, temeroso de su prestigio, lo destierra del reino.
(por José Miguel Ibáñez Langlois)
El fusil de Iryna ha dejado de escribir,
disparó en Kiev, sus últimas palabras
las balas de su pluma ya no impactarán
las páginas blancas de un libro;
su último mensaje fue el silencio
por la Paz que se desangra
ante la voz de la metralla.
Iryna ha dejado de escribir,
pero no de combatir,
porque su ejemplo ganará batallas
Jonathan, amigo de la infancia, está de vuelta en su querido Santiago, luego de 43 años en Puerto Montt, donde enviudó, decidió volver a la capital para estar cerca de sus nietos.
Nos encontramos en un café al aire libre en Pedro de Valdivia casi esquina de Irarrázaval, a la entrada del edificio Caracol. Años ha nos reuníamos en el Condi a tomar cortado y a disfrutar de los ricos pasteles, pero hoy, ay, lo echaron abajo y en su lugar hay una inmensa excavación.
Las novelas de caballería son extensas narraciones en prosa que se caracterizan por relatar hazañas, proezas o aventuras de un caballero, que es el personaje principal, extraordinario por su valentía, muchas veces sobrehumana. Aparte de esa gran cualidad, el caballero posee otras que resaltan del resto de las personas de su entorno, éstas son: lealtad, generosidad, justicia, honradez, solidaridad y buen trato. Su lucha va dirigida a obtener méritos que lo destaquen como bueb vasallo y lo hagan merecedor del amor de una dama en particular.
Para ellos y para los habitantes de los pequeños poblados, las faenas de la tierra, algunos trabajos artesanales y los pequeños asuntos locales, constituyen los afanes de la vida diaria.
quedaron a la orilla del sendero.
El leñador los olvidó, y conversanEl ingeniero forestal de la Universidad de Chile y académico de la Universidad Austral Antonio Lara (65) nunca olvidará el momento en que se enamoró de los alerces. Corría el año 82, y luego de varias caminatas por zonas extensas, en jornadas muy lluviosas por sectores alejados, tuvo sus primeros acercamientos con bosques de esta antigua especie nativa "Entonces lo común era ver explotaciones ilegales, incluso quemas en curso, que daban cuenta de la fuerte destrucción a la que estaban sometidos", recuerda.
La situación de estos bosques, dice, era crítica. Su madera era muy bien pagada y estaba en grave peligro de extinción producto de la tala y de los incendios.
por Moisés Cárdenas